Albergar una gran justa deportiva como los Juegos Olímpicos de Verano implica una inversión cuantiosa en infraestructura. Miles de millones de dólares se gastan para adaptar las ciudades a las necesidades de la competencia. Se invierten carretadas de dinero para mejorar los caminos, construir hoteles, restaurar monumentos, limpiar las calles, y sobre todo, para erigir instalaciones de primer nivel para la ocasión. Ser sede de un evento deportivo de esta magnitud implica abrir la billetera para construir, construir y construir.

Lamentablemente, muchos de los espacios que se crean resultan de muy poca duración. Aunque futuristas y vanguardistas, muchos de estos lugares terminaron por ser demolidos, o en el mejor de los casos, convertidos en vestigios. Para Londres 2012, los organizadores de las Olimpiadas han buscado cuidar este detalle con una solución innovadora: desarrollar un estadio reciclable.

La arena de baloncesto del Parque Olímpico fue concebida con la idea de ser demolida al terminar la competencia. Se trata de una estructura de más de mil toneladas que, al ser derrumbada, podrá ser reutilizada con otros fines. Así, en lugar de que el escombro termine en un desperdicio de dinero, por lo menos se le podrá sacar provecho para otras construcciones futuras. El estadio tendrá una vida efímera, pues sólo está pensado para ser usado durante el torneo olímpico.

Es claro que los organizadores han querido evitar el problema de qué hacer con las instalaciones al terminar las Olimpiadas. El reciclaje de inmuebles muestra una actitud previsora. Sin embargo, también es de considerarse que estos espacios suelen quedar como iconos de la ciudad, recordando que en algún momento, una justa deportiva de élite se albergó ahí. Pero, bueno, de mantener una construcción que sólo irá deteriorándose por la falta de uso a aprovechar su estructura para usarla en otra parte, me quedo con la segunda opción.

Sólo espero que también se carguen las plataformas de misiles en los techos de los edificios al terminar los Juegos Olímpicos.