Ahora que la Real Academia Española ha decidido reconocer la palabra blog, me he puesto a pensar en las características que lo hacen diferente del resto de los contenidos en línea -en especial, distinto de los diarios y periódicos que pululan por la red-. ¿Es el carácter subjetivo? Quizá. ¿Es la plataforma en la que se basan? Es probable. ¿Es la forma en que se actualiza, la manera en que trata los temas? A lo mejor. Aunque todas estas respuestas resultan válidas, en la práctica encuentro un detalle muy marcado entre blogs y medios en línea: enlazar.

¿No me cree? Fácil. Tómese unos minutos para mirar algún diario en línea. Lea las notas y revise si hay algún enlace a un sitio externo; en el mejor de los casos, encontrará una o dos ligas a alguna nota previamente publicada en el mismo medio. Intente con dos, tres, cinco, diez periódicos diferentes. La razón es simple: el temor a que el lector se escape. Es una consigna en los medios convencionales: que no huya. Una liga es un punto de escape, y lo que importa es mantener al lector consumiendo el contenido por el mayor tiempo posible. Barbárico, como si se tratara de (¡adivinaron!) un medio impreso.

Yo tengo una hipótesis sobre esta conducta. Hace mucho, mucho tiempo, el navegador principal era Internet Explorer. En esas épocas de oscurantismo, dar clic en un enlace implicaba una de dos cosas: que la nueva página sustituía lo que estábamos leyendo (con lo cual, para regresar teníamos que darle hacia atrás en el navegador); o nos abría una nueva ventana (en cuyo caso, terminábamos con un desorden colosal y sin saber dónde quedaba qué). Por fortuna, después llegaron las pestañas y ahora abrir un enlace no implica que tengamos que interrumpir la lectura.

Bien, mi teoría sostiene que los responsables de medios en línea se quedaron en esa etapa. Es comprensible: tanto trabajo que cuesta que el lector se atraiga a la nota para que se vaya a otro sitio a la primera. Si ése es el caso, permítanme decirles que ese horrible pasado quedó atrás y que enlazar no implica (necesariamente) que pierdan lectores por dispersión. Al contrario, muchos agradecerían leer la fuente original o contar con información complementaria. Enlazar ayuda al lector, no lo ahuyenta. En los blogs lo sabemos desde hace muchos años. Garantizado.

Claro, habrá algunos fanáticos de las teorías de conspiración que sostengan que los medios no enlazan por otro tipo de razones. Habrá algunos atrevidos que digan que no se enlaza porque muchas notas se tratan de boletines de prensa y comunicados que se repiten en varios medios; otros, porque implica reconocer que muchos artículos son refritos de algo que vieron en un blog o en un sitio personal. Los más insulsos dirán que es porque los medios son egoístas y enlazar significa darle visitas a algún competidor y eso no es conveniente para el negocio; que han aprendido que los enlaces son útiles pero sólo los aprovechan para ligarse a sí mismos. ¡Malpensados! ¡Crueles! Estoy seguro que los medios no enlazan a otros lados porque creen que no pueden, no porque no quieren, ¿verdad?

Queridos medios en línea: enlazar es bueno (y no somos los únicos que así lo piensan). No es una regla hacerlo (ni todos los textos necesitan estar repletos de ligas), pero ayudan a ampliar la información. Sean amigos del hipertexto. A veces el lector necesita contexto, desea conocer más o requiere de datos adicionales. Basta con poner una liga para que, quien esté interesado, tenga una ventana. Sirve también para reconocer la autoría de alguien más, para mostrar de dónde surgió la información o para acreditar una fuente. Señores: el lector no se les va a escapar si el contenido que le ofrecen es bueno; y créanme, si incluye una par de enlaces externos, lo harán mejor. ¿O es que tengo que seguir considerando esa práctica como una característica única de los blogs?