Julian Assange, fundador de WikiLeaks, se ha visto sometido a un proceso legal para determinar su extradición a Suecia para enfrentarse a una acusación de abuso sexual; unos cargos que el fundador de WikiLeaks siempre ha negado y ha vinculado a un primer paso para su extradición a Estados Unidos donde podría enfrentarse a cargos de espionaje por las publicaciones de documentos del Ejército y del Departamento de Estado. Assange, que se encuentra en la Embajada de Ecuador en Londres donde ha pedido asilo político, ha mantenido una reunión con uno de los jueces más conocidos de España (aunque haya sido apartado de la judicatura por investigar un caso de corrupción política y también se le investigó por investigar los crímenes cometidos durante la dictadura franquista en España): Baltasar Garzón. El jurista español, que ha instruido casos contra la dictadura chilena (intentó extraditar a Augusto Pinochet) y la argentina además de haber actuado como asesor de la Corte Penal Internacional será el encargado de dirigir la defensa de Julian Assange y WikiLeaks.

Garzón ha mantenido en el día de hoy una reunión privada con Assange en la Embajada de Ecuador para discutir una nueva estrategia para plantear la defensa de WikiLeaks y de su fundador puesto que, a partir de ahora, asumirá el liderazgo del equipo de abogados que hasta ahora se encargaba (y se seguirá encargando) de la defensa del caso.

¿Y cuáles serán estas líneas maestras? Lo poco que se ha podido conocer ha sido a través de un comunicado que ha publicado la organización y ahí se indica que las bases sobre las que se apoyará la defensa de Assange y la organización será la de poner sobre la mesa los abusos cometidos por el poder judicial británico y el acoso financiero al que se está sometiendo a WikiLeaks (que está al borde de la bancarrota), dos indicadores con los que quieren dibujar el alcance real del complot contra Assange. La idea es evitar, con todas las fuerzas, una extradición de Assange a Estados Unidos.

Para Garzón, el proceso al que está sometiendo Assange carece de garantías legales y se le está sometiendo a un acoso que difícilmente podrá ser reparado. La verdad es que con su incorporación, el proceso de Assange y de WikiLeaks sube de nivel y, quizás, consigan darle un vuelco a favor de la organización para evitar que Assange sea juzgado en Estados Unidos.

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