Uno de los proyectos del que más rédito está sacando la comunidad científica es, sin duda, el Telescopio Espacial Hubble (HST), un telescopio que orbita a 593 km sobre el nivel del mar y permite a los astrónomos realizar observaciones eliminando los efectos de la turbulencia atmosférica. Gracias a Hubble, los científicos han podido obtener espectaculares imágenes de nuestro universo y estudiar el origen de nuestra galaxia las que nos rodean. Nuestro Sistema Solar forma parte de una galaxia conocida como Vía Láctea que, a su ve, está dentro de lo que se conoce como el Grupo Local (una agrupación de 33 galaxias). Dentro del grupo local destacan 3 grandes galaxias en forma de espiral, la Galaxia del Triángulo, nuestra Vía Láctea y la Galaxia de Andrómeda. Según los últimos datos revelados por el Hubble, el movimiento de la Vía Láctea y el de la Galaxia de Andrómeda llevará a que ambas galaxias colisionen dentro de 4.000 millones de años y den origen a la formación de una galaxia elíptica gigante.

Realmente este hecho era algo que ya se conocía puesto que los astrónomos ya eran conscientes que la Galaxia de Andrómeda se acercaba a la vía láctea a una velocidad de 300 kilómetros por segundo (aunque nos separa una distancia de 2,56 millones de años luz). Sin embargo, los últimos datos captados por el Telescopio Espacial Hubble, relativos al desplazamiento de la Galaxia de Andrómeda, han servido para que los astrónomos puedan dar una fecha aproximada a este suceso y, además, realicen simulaciones basadas en cálculos estadísticos y modelos matemáticos para mostrar que es lo que le sucederá a nuestra galaxia dentro de 4.000 millones de años.

Después de siglos de teorías relativas al futuro de la Galaxia de Andrómeda y de la Vía Láctea, al fin tenemos una idea clara de qué ocurrirá dentro de 4.000 millones de años

La Vía Láctea será la que sufra una mayor transformación tras la colisión con la Galaxia de Andrómeda y, acotando la ventana de observación a nuestro sistema solar, el Sol seguramente se vea desplazado a una nueva posición (aunque eso no implicará que los planetas del sistema solar se destruyan). ¿Y a qué se deberá esta colisión? El acercamiento de ambas galaxias, básicamente, se debe a la fuerza de gravedad mutua entre ambas y cada vez la atracción es mayor y, por tanto, la velocidad del desplazamiento.

El primer impacto se dará dentro de 4.000 millones de años pero aún serán necesarios otros 2.000 millones de años para que ambas galaxias vuelvan a encontrarse y se terminen uniendo por completo para dar como resultado una única galaxia gigante en forma elíptica. Las estrellas de ambas galaxias, según los cálculos, no colisionarán entre sí pero se terminarán reordenando en diferentes órbitas alrededor del centro de la nueva galaxia resultante.

Para complicar algo más el escenario, los científicos del Space Telescope Science Institute (STScI) de Baltimore ven probable que la tercera gran galaxia del Grupo Local, la Galaxia del Triángulo, también colisionará con esta nueva gran galaxia y se unirá a la nueva galaxia resultante aunque existe la remota posibilidad de que, quizás, sea la primera en chocar contra la Vía Láctea.

Hemos podido extraer todos estos datos gracias a la realización de reiteradas observaciones en regiones concretas de ambas galaxias durante un período de entre 5 y 7 años

La verdad es que vale la pena de dedicar unos minutos a mirar con calma las fotografías, esquemas y vídeos que han publicado y que nos muestran cómo evolucionará nuestra galaxia en los próximos 6.000 millones de años.

Imágenes: NASA