Hace algunas semanas, un equipo del MIT Media Lab presentó un más que sorprendente algoritmo que servía para procesar imágenes faciales y detectar falsas sonrisas, una investigación bastante curiosa que ponía en evidencia que nuestro lenguaje corporal podía ser descrifrado por una máquina. Gracias al procesamiento de imágenes podemos descubrir detalles y matices que son imperceptibles para el ojo humano y que, sin embargo, podrían ofrecer mucha información en múltiples campos de trabajo. Con esa idea, otro equipo del MIT ha estado trabajando en un sistema de procesamiento de vídeo, de nombre Eulerian Video Magnification, con el que se amplifican detalles apenas perceptibles por el ojo humano y abre la puerta a inquietantes sistemas de detección de mentiras o de vigilancia.

El Eulerian Video Magnification es una sorprendente técnica de procesamiento que descompone la imagen de una secuencia de vídeo y le aplica distintos tipos de filtros selectivos (a frecuencias determinadas) para, después, combinar el resultado del procesamiento con la imagen original y obtener así una imagen con aspectos "amplificados". ¿Y qué tipo de cosas se podrán apreciar con este procesamiento de vídeo? La idea es captar "pequeños cambios y movimientos" que nuestro ojo apenas alcanza a ver y menos aún verlos en una imagen de vídeo.

Gracias a esta técnica, por ejemplo, es posible monitorizar "a ojo" el pulso de una persona simplemente apuntando la cámara a su muñeca y aplicando este procesamiento. Si bien si grabamos una secuencia de vídeo de una muñeca no apreciaremos nada (para tomar el pulso debemos poner los dedos y sentir la pulsación), esta técnica resaltará la pulsación y la hará mucho más visible (amplificando dicho movimiento y dejando invariante el resto de la imagen). De hecho, en el vídeo que han colgado en la red con algunos de sus resultados podemos observar cómo se amplifica el movimiento del pecho de un bebé mientras respira (monitorización) o, por ejemplo, cómo se enrojece la cara de una persona cuando circula la sangre por las venas de su cara (un curioso detector de mentiras).

El potencial que tiene esta técnica es más que interesante puesto que tendría muchos ámbitos de aplicación, tanto en el campo de la medicina y el diagnóstico (telediagnóstico, monitorización de pacientes, etc) como en la vigilancia.

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