Hoy en día los videojuegos son mucho más que un grupo de ingenieros que querían mostrar las posibilidades de la computación desde un punto de vista lúdico y con el paso de los años se ha convertido en una industria de peso dentro del sector tecnológico del que han surgido ideas y aportes que se han extendido a muchos otros ámbitos. Los videojuegos, además de formar parte de nuestro ocio, se han convertido en instrumentos para la enseñanza o incluso forman parte de terapias de rehabilitación, una contribución en la que tiene mucho que ver un personaje de referencia dentro de la industria, Shigeru Miyamoto, que hoy acaba de ser galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades de la edición de este año 2012.

Shigeru Miyamoto es una figura de referencia en la industria del videojuego que lleva vinculado, prácticamente durante toda su vida profesional, a Nintendo donde se incorporó en 1977 como diseñador y en esta primera etapa concebiría uno de los primeros videojuegos de la compañía Donkey Kong que, además, marcó un punto de inflexión en el desarrollo de los videojuegos de Nintendo puesto que, antes de comenzar el desarrollo, el equipo de proyecto se centraría en formular la trama y el diseño de los personajes. Donkey Kong se convertiría, en 1982, en uno de los grandes éxitos de Nintendo reportando más de 180 millones de dólares y daría pie al desarrollo de varias secuelas en las que Miyamoto estaría presente.

Otro de los grandes éxitos por los que este japonés, que ahora tiene 59 años, es recordado es sin duda alguna Super Mario Bros., un videojuego y unos personajes que se han convertido en seña de identidad de Nintendo y que fueron creados en 1985 en plena crisis del sector con la idea de lanzar el videojuego para la NES, la consola doméstica de Nintendo. Super Mario Bros. sentó las bases de los juegos de plataformas gracias al diseño de sus niveles, la trama, los personajes y, sobre todo, a su jugabilidad.

Habiendo diseñado juegos como Donkey Kong, The Legend of Zelda: Ocarina of Time o Super Mario Bros. y ejercido labores de producción en gran cantidad de títulos de Nintendo como el Super Smash Bros. o Star Fox (el mítico juego de Super Nintendo que incluía el chip gráfico Super FX en el cartucho), Shigeru Miyamoto es uno de los ejecutivos y estrategas de Nintendo y se encarga de la dirección de Nintendo Entertainment Analysis and Development, una filial de Nintendo que se encarga de desarrollar algunos de los títulos más vendidos de la compañía y de la que además han nacido proyectos que han cambiado nuestra forma de acercarnos al mundo de los videojuegos con juegos como Brain Training, Wii Sports o Wii Fit que han abierto el mundo de los videojuegos a públicos que, tradicionalmente, estaban fuera del segmento usuario del ocio electrónico.

Por todas estas aportaciones y por haber reinventado el negocio de los videojuegos, el jurado ha otorgado el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en esta edición a Shigeru Miyamoto que competía con la agencia fotográfica Magnum y el filósofo francés Edgar Morin (que eran los otros dos finalistas). Según el fallo del jurado:

Gracias a estas creaciones ha logrado hacer del videojuego una revolución social y ha conseguido popularizarlo entre un grupo de población que no había accedido aún a este tipo de entretenimiento, haciendo a su vez que sea un medio capaz de unir a las personas sin distinción de sexo, edad ni condición social o cultural. Shigeru Miyamoto plantea los juegos como un elemento de integración familiar y social, una experiencia que pueda ser compartida por todos, que ayude a expresar emociones y consiga conmover al jugador.

El Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, según sus bases, se concede a aquellos “cuya labor de creación e investigación en el conjunto de actividades humanísticas y en lo relacionado con los medios de comunicación social, en el marco de las ciencias y disciplinas contempladas por ambas actividades, represente una aportación relevante a la cultura universal” y conociendo la obra de Shigeru Miyamoto nadie puede negar que su trabajo ha servido de fuente de inspiración a toda una industria.