Todos los días podemos leer en la prensa o escuchar en cualquier informativo de radio y TV que nos encontramos inmersos en una feroz crisis económica que la gran mayoría de empresas y gobiernos están intentando paliar con severos recortes. Si bien a corto plazo los recortes frenan el déficit, no están estimulando la economía y, por tanto, no se incentiva el consumo ni tampoco la inversión de las empresas. Una de las áreas que más puede sufrir los recortes gubernamentales es la de la investigación, el desarrollo y la innovación, lo que conocemos como el I+D+i. Sin innovación es mucho más complicado salir del bache y si desde lo público lo único que se avecinan son recortes, quizás desde el sector privado sea hora de arrimar el hombro e invertir en investigación, desarrollo e innovación.

Una de las empresas que está apostando por la inversión en innovación es Telefónica que durante 2011 destinó 983 millones de euros a la I+D, un 23% más que durante el ejercicio anterior (que era de 797 millones de euros), un dato bastante llamativo si tenemos en cuenta las condiciones de contorno en las que nos movemos y que aún sorprende más en el reparto donde un 54,5% de lo invertido se realiza en España (lo que supone un 7% de la inversión en I+D que realizan todas las empresas del país).

¿Por qué es importante este dato? La inversión en I+D, la realice quien la realice, es una inversión en capital humano y en talento, es decir, en investigadores que pueden desarrollar nuevos equipos, productos y servicios que permitan abrir nuevas líneas de negocio, estimular el consumo y, en definitiva, estimular la propia economía.

En el caso de Telefónica, el aumento de inversión en España tiene como objetivo el desarrollo y despliegue de nuevos productos y servicios, la inversión en el despliegue de redes de nueva generación (NGN) y subvencionar iniciativas como Telefónica Digital, un área de la compañía enfocada en el desarrollo de negocio y la búsqueda de oportunidades en el sector de los servicios digitales. Por otro lado divisiones como Telefónica I+D o Jajah trabajan en proyectos de investigación y desarrollo internos para mejorar productos existentes o desarrollar nuevos productos para la compañía que permitan ofrecer servicios diferenciadores y de valor añadido.

Quizás alguien pueda pensar que no es para tanto pero, realmente, toda aportación la investigación y al desarrollo, sean iniciativas públicas, iniciativas privadas o colaboraciones público-privadas son un pequeño paso en el camino de estimular la economía. En los últimos años una multinacional como Telefónica ha invertido 5.090 millones de euros en I+D+i y de esta cantidad 1.218 millones de euros se han invertido en España y, entonces, ¿cuál es el siguiente paso?

Invertir un equivalente al 7% de la inversión empresarial nacional es un dato muy significativo, al igual que el aumento de la partida presupuestaria un 23%, una gran apuesta que deberían seguir otras tantas compañías y de lo que también debería tomar nota el sector público, remando todos en una misma dirección con el objetivo de asegurar el crecimiento económico gracias a que la I+D+i es la manera más eficaz de mejorar la productividad y mejorar los servicios a las empresas. En una crisis como la que estamos viviendo, es el momento de trabajar mirando al futuro y construir un tejido empresarial sustentado sobre servicios innovadores y, sobre todo, competitivos.

La inversión en I+D+i es algo que no debe recaer únicamente en el Estado o en ciertas empresas privadas, es algo en lo que deben contribuir todos los agentes económicos, actuando de dinamizadores de este sistema y encendiendo el motor de un nuevo modelo productivo.

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