El Consejo Británico, o British Council, es una institución cultural de carácter público cuya misión es difundir el conocimiento de la lengua inglesa y la cultura británica mediante la formación y el desarrollo de actividades culturales, es decir, una actividad similar a la del Instituto Cervantes en la promoción del español. Durante la Segunda Guerra Mundial, el British Council combatió la propaganda Nazi mediante el rodaje de pequeños documentales de propaganda que se proyectaban a la población con la idea de ensalzar el estilo de vida británico y mostrar al mundo la modernidad del país. Esta serie de documentales, una vez finalizada la guerra, se siguieron utilizando hasta los años 60 momento en el que terminaron almacenadas en la Filmoteca Nacional Británica. Tras un año de trabajo de restauración y digitalización, el Consejo Británico ha publicado en Internet estos documentales bajo licencia creative commons y, además, ofrece a los usuarios la posibilidad de descargarlos libremente.

La idea ha sido patrocinada por Google y permitirá, a todo aquel que lo desee, acceder a 80 documentales clásicos que nos muestran el estilo de vida británico de los años 40. Todo el material se ha colgado en la web del Consejo Británico y en su canal de Vimeo, desde el cual se pueden también descargar si tenemos usuario en esta plataforma.

La intención es que la colección vaya aumentando hasta llegar a las 125 producciones que esta institución cultural llegó a rodar y que muestran la industria británica de la época, monumentos como la Catedral de San Pablo de Londres, el esfuerzo de las mujeres en la industria y en el ejército durante la guerra, noticieros, documentales sobre arquitectura o sobre deportes típicos como el Cricket (todo ello amenizado por música interpretada, en algunos casos, por la Orquesta Sinfónica de Londres y acompañados por fichas con información relativa a la producción y preguntas para profundizar en el tema mientras jugamos un rato).

Iniciativas como ésta demuestran que los contenidos digitales libres pueden ser un gran vehículo transmisor de la cultura y hacer llegar bienes que forman parte del dominio público a los ciudadanos. Este tipo de materiales, que forman parte de filmotecas nacionales, son un patrimonio que debe estar accesible a todos los ciudadanos y, por tanto, libre de restricciones y licencias, algo que el Consejo Británico ha asumido en esta iniciativa que ojalá sirva de ejemplo para muchas otras filmotecas nacionales para que compartan sus fondos documentales con los ciudadanos.

Vale la pena pasarse por esta videoteca un rato y ver algunos de estos documentales con cierta perspectiva histórica y apreciar el arte que también encierra la propaganda.