Los que hayan visto la última película de la saga de Indiana Jones, Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, puede que recuerden que al inicio de la película el Profesor Jones (Harrison Ford) se esconde en una inquietante ciudad-fantasma en la que hay casas, tiendas y maniquís que simulan ser personas; un pueblo que se utiliza como ensayo para una prueba nuclear y que era algo bastante habitual en la época para evaluar el impacto de este tipo de armas en zonas pobladas. Realmente, construir ciudades a escala real para realizar pruebas no es algo vinculado exclusivamente a experimentos nucleares y hoy en día se utilizan en muchos ámbitos, incluso para entrenar tropas. En Nuevo México, precisamente en el Estado en el que se realizaron las primeras pruebas atómicas y cuna del Proyecto Manhattan, se está realizando un proyecto de construcción de una "ciudad fantasma" llamada CITE que costará 1.000 millones de dólares y estará destinada también a ser escenario de pruebas de múltiples proyectos tecnológicos.

CITE (Center For Innovation Testing And Evaluation) será una ciudad en la que no vivirán personas reales pero sí que concentrará los mayores avances tecnológicos que se desarrollen en múltiples ramas de la ciencia (con la idea de probarlos sobre un escenario lo más parecido posible a las áreas pobladas). ¿Y para qué construir una ciudad así? La idea es poder contar con un escenario sobre el que poder probar sistemas de transporte inteligente, sistemas de ahorro de energía, nuevas tecnologías en la distribución de electricidad de manera eficiente, redes de comunicación de nueva generación, sistemas de seguridad y, sobre todo, probar nuevas fuentes de energía (incluyendo la energía nuclear, solar, geotermal, eólica, etc).

En un espacio de más de 38 millones de metros cuadrados, CITE será una ciudad equivalente a una población de unos 35.000 habitantes y estará situada en el Condado de Lea, cerca de la ciudad de Hobbs. Esta ciudad, al igual que una ciudad real, estará formada por varios distritos (concretamente cuatro) solo que estarán orientados hacia la investigación y contendrán laboratorios y centros de investigación y pruebas en los que se trabajará en sistemas de sensores, prospectiva tecnológica y se desarrollará un centro de control subterráneo para gobernar la ciudad (que visto así me hace recordar a Resident Evil y Umbrella).

¿Y quiénes operarán en esta ciudad? CITE será un campo de pruebas para muchas universidades, centros de investigación y empresas de Estados Unidos y nombres como DARPA y Google empiezan a oírse como futuros usuarios de la ciudad (quizás pueda ser un entorno para los coches autónomos que Google está liderando).

Un interesante demostrador de tecnología "a tamaño natural" que, seguramente, pueda convertirse en la cuna de muchos de los sistemas que gobiernen las ciudades inteligentes en las que muchas empresas están ya trabajando.

Dínamo

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