El Doctor Who es una serie de ciencia-ficción que ostenta el título de ser la serie de televisión de mayor duración del mundo en dicho género además de ser una de las series más populares del Reino Unido (su país de origen). El Doctor, el protagonista de la serie, además de contar con la nave TARDIS (con la que viaja a través del tiempo y el espacio), cuenta con una herramienta denominada destornillador sónico con la que puede, por ejemplo, abrir la cerradura de una puerta. Un equipo de investigación de la Universidad de Dundee (Reino Unido) ha estado trabajando en un dispositivo que guarda cierto aire a la herramienta del Doctor y que también está basado en el uso de ondas de ultrasonidos.

Aunque aún están a un gran salto de emular las prestaciones del destornillador sónico de la popular serie de TV (controlar la TARDIS, rastrear vida alienígena, etc), el equipo de investigación de esta universidad británica ha realizado un experimento en el que han sido capaces de levantar un disco de goma (que estaba flotando en un recipiente con agua) y hacerlo girar mediante la aplicación de un frente de ondas de ultrasonidos.

Los ultrasonidos son frentes de ondas acústicas que están por encima de la frecuencia perceptible por el oído humano, es decir, por encima de los 20 KHz y que, por ejemplo, se suelen utilizar para realizar ecografías (frecuencias en torno a los 2 MHz) o en la ecolocalización que utilizan los delfines o los murciélagos como métodos de orientación y guía.

¿Y por qué es importante este dispositivo? Si tenemos en cuenta que, salvo en las ecografías y algunas otras aplicaciones, las ondas de ultrasonidos se han venido utilizando para empujar objetos o someterlos a vibraciones (disolver un cálculo renal) y nunca se había conseguido levantar un objeto y controlar su movimiento, esta es una de las pocas aplicaciones en las que se ha podido controlar el frente de onda para realizar una acción distinta a la del empuje.

Según comentaba el responsable de la investigación, el Doctor Mike MacDonald, este dispositivo abre la puerta a nuevas aplicaciones de los ultrasonidos y demuestra que es posible ejercer un gran control sobre éstos para aplicarlo, por ejemplo, a nuevas técnicas quirúrgicas o al desarrollo de nuevo instrumental que minimice el impacto de cualquier procedimiento y reduzca, por tanto, el tiempo de convalecencia del paciente. Precisamente, el uso de los ultrasonidos no es nuevo en el campo de la sanidad y, además de los cálculos renales, se utilizan en terapias de rehabilitación muscular o conducir cápsulas con tratamientos que deben aplicarse de manera específica en una zona concreta del cuerpo del paciente.

Un dispositivo muy interesante que, por cierto, ha sido desarrollado dentro de un programa de investigación de la Unión Europea para el desarrollo de sistemas que permitan la búsqueda de nuevos tratamientos no invasivos.