El 1 de abril se anunciaba en el Reino Unido la intención de aprobar una ley con la capacidad de monitorear las llamadas, los correos electrónicos, publicaciones o cualquier visita o actividad que se registre en Internet dentro del país. Posiblemente sea mayo el momento en el que se de el paso que sitúa las libertades civiles en una situación más que peligrosa. Quizá por esta razón, el "padre" de la World Wide Web, Tim Berners-Lee, ha hablado sobre el peligro del plan del gobierno. A su juicio: "daría lugar a la destrucción de los derechos humanos".

Y es que la propuesta de ley surge bajo la premisa de intentar derribar la delincuencia en la red y la lucha contra el terrorismo. Con la ley aprobada, cada empresa que opere en Internet tendrá la obligación de dar a la agencia de inteligencia del país GCHQ el acceso a las comunicaciones en tiempo real.

Tim Berners-Lee, quien a su vez es asesor del gobierno, se ha pronunciado a través de una entrevista en el diario The Guardian. El hombre se opone abiertamente contra los planes del gobierno para vigilar todas las comunicaciones en la red exponiendo que:

El tipo de vigilancia que el gobierno propone es el equivalente a la destrucción de los derechos humanos. Lo más importante es dejar el proyecto de ley en estos momentos. No sólo eso, la información íntima podría ser más vulnerable al robo o a la liberación por parte de funcionarios corruptos.

La idea de que de manera rutinaria se pueda registrar información acerca de las personas es, obviamente, muy peligrosa. Esto significa que habrá información que podría ser robada, que puede ser adquirida a través de funcionarios corruptos u operadores corruptos.

Lee termina la entrevista hablando del poder que se le daría a un gobierno si se aprueba la monitorización de las comunicaciones en la red:

La cantidad de control que se tiene sobre alguien si se puede monitorizar su actividad en la red es increíble. Se tendría la oportunidad de conocer todos los detalles, de llegar a conocer los detalles más íntimos sobre la vida de cualquier persona que hable.

Una idea escalofriante que el gobierno británico no tiene intención de parar según el diario. Un proyecto de ley que acercaría peligrosamente al Reino Unido con otros países como China o Irán donde impera la vigilancia por encima de los derechos y libertades de sus ciudadanos.