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Hace unos meses hablamos sobre la NASA y un proyecto que habían iniciado para ubicar impresoras 3D en la Estación Espacial Internacional para poder fabricar herramientas o repuestos de manera autónoma. La idea era bastante interesante y solucionaba el problema de la falta de suministros y eliminaba cualquier tiempo de espera, por ejemplo, la preparación de una misión de emergencia. El equipo del Laboratorio de Robótica Distribuida del MIT también está trabajando en un proyecto que permita construir repuestos y objetos de manera autónoma pero en vez de impresoras 3D quieren usar pequeños robots a modo de piezas básicas que se puedan unir y construir cualquier objeto.

¿Robots que se ensamblan? Más que ensamblarse, estos cubos robóticos de 1 centímetro de altura poseen unos imanes que se usan para ensamblar unos cubos con otros gracias a unos algoritmos de ordenación. La idea es que a partir de un cubo lleno de estos pequeños cubos podamos generar objetos concretos mediante el ensamblaje de estos cubos que se irían comunicando entre sí hasta construir la estructura requerida:

Cada uno de estos cubos transmite la información a los que están a su alrededor para determinar con cuáles debe pegarse para formar el objeto tridimensional. Los cubos que no sean necesarios, simplemente, no se pegarán a la estructura y quedarán inactivos. Cuando el objeto haya cumplido su propósito, los cubos podrían volver almacenarse con los demás a la espera de que sean necesarios para formar otro objeto

Estos cubos inteligentes de un centímetro de altura llevan en su interior un pequeño microprocesador (que ejecuta un programa de 32 KB y tiene una memoria RAM de 2KB) y solamente 4 de las 6 caras del cubo llevan un electro-imán que es controlado por el procesador y sirve para pegarse con otros bloques (no pudieron añadir 6 imanes por falta de espacio en el cubo).

¿Y cuál es el propósito de esta investigación? Los resultados de este trabajo, ya de por sí, son un hito en el campo de la robótica distribuida y abren la puerta a muchas aplicaciones prácticas. Aún así, el equipo quiere seguir trabajando en la miniaturización de estas unidades básicas para poder conseguir mejores réplicas de cualquier tipo de objeto y aspirar al desarrollo de un "grano de arena" inteligente con el que poder construir cualquier tipo de forma y, tras realizar una función determinada, poder reciclar los elementos y volverlos a utilizar

He de reconocer que cuando leí la nota del MIT lo primero que me vino a la cabeza fue la imagen de los Replicantes de la serie Stargate SG-1, unas "formas de vida mecánicas" que estaban compuestas por bloques autónomos que se unían para formar los robots que tenían en jaque a los Asgard. A veces, las investigaciones nos acercan al mundo de la ciencia-ficción aunque, afortunadamente, todavía están algo lejos de los replicantes de la serie de TV.