Hoy se estrena en España de la película The Hunger Games basada en la novela escrita por Suzanne Collins. Se trata de una obra de acción y aventura en un mundo distópico donde el estado hace competir parejas de adolescentes de cada distrito en unos juegos hasta la muerte donde sólo quedará uno en lo que se conoce como Los Juegos del Hambre. Aunque la película no fuera de las más esperadas del año, fue ganando popularidad a medida que se iba acercando la fecha de estreno, y en los días posteriores (se estrenó hace casi un mes en casi todo América) fue transformándose en un éxito en taquilla, con pocas expectativas la vimos y te contamos qué nos pareció. Por cierto, cuidado, hay algunos spoilers, pero menores.

La historia

La obra nos muestra una nación dividida entre distritos donde el Capitolio dicta la suerte que tendrán los demás. Mucho tiempo atrás, según nos cuentan, surgieron intentos de revolución por parte de los sectores más alejados, desatando una cruel guerra civil que marcaría el nefasto destino de las siguientes generaciones. Desde la ciudad, para evitar nuevos levantamientos y como demostración de su fuerza, impusieron la creación de unos juegos que sirvan como recuerdo de la guerra que vivieron en el pasado. Para el homenaje/castigo cada distritio presenta como tributo dos adolescentes, un hombre y una mujer para que compitan hasta la muerte en representación de sus tierras. El film comienza el día del sorteo que determina los postulantes de cada distrito. Katniss Everdeen vive en la cruda región minera conocida como distrito 12, ese día es victima de la mala suerte, empujada por el amor hacia su hermana termina en el lugar que nadie quiere, representando a su distrito en los juegos. Asi comienza nuestra historia.

Panem no es una nación como cualquier otra, las diferencias entre estratos sociales está bien marcada. La película rápidamente nos hace sentir esta diferencia, esta tensión social. Desde los silencios se puede sentir el miedo de los aspirantes a participar en la competencia. Los distritos viven en la pobreza, mientras el Capitolio está inmersa en la frivolidad absoluta, una sociedad opulenta y barroca. La capital se mueve al rítmo del dinero y el lujo, una sociedad que se alimenta del show mientras la política saca provecho de eso.

El retrato propuesto por el director Gary Ross es convincente, la puesta en escena es coherente a lo largo de la película. Los lujos de la ciudad están bien presentados: vestimenta llena de ornamentos, trenes futuristas, departamentos excéntricos y maquillaje por doquier. Los distritos, por otro lado, son zonas grises donde sobrevivir y alimentarse es el único objetivo de la sociedad, la pobreza está en todos lados desde la ropa, la higiene de los protagonistas, los mercados, los diálogos. Hay un gran trabajo en la construcción y el mantenimiento de este contraste.

Los participantes, acostumbrados a vivir en la escasez, son extranjeros cuando viajan al capitolio y deben acostumbrarse a las abundantes excentricidades. Y aunque resistan, aprenden lentamente que la competencia, Los Juegos del Hambre, también se rige con las mismas reglas: con el fervor de la audiencia.

El Elenco

La película rápidamente nos mete en esta historia apoyándose en la empatía hacia unos personajes que transmiten fuertes sensaciones desde el primer momento, la elección de Jennifer Lawrence (Mystique en X-Men: First Class) demuestra en pocos minutos ser acertada, definitivamente supo apropiarse de lo que es su mejor papel hasta el momento. Lawrence se luce durante toda la película, mostrándose en algunos momentos hermosa y en otros poderosa. A medida que la historia se desarrolla y el miedo inicial de los participantes va pasando, el personaje de Katniss va ganando fuerza, se va transformando y gracias al gran grabajo de la actriz, se traduce en puro goce para el espectador.

Más allá de la protagonista principal del film el resto del elenco está desbalanceado, por un lado los que vienen de los distritos y por otro los de el Capitolio. Los que se desenvuelven en la ciudad tienen dificultades para demostrar desde sus interpretaciones la ostentación que se ve en imágenes, Wes Bentley no puede manejar con firmeza el rol de director del programa. Elizabeth Banks y Lenny Kraviz sólo impiden que el espectador termine de meterse en el mundo de Panem. Donald Sutherland y Stanley Tucci brindan lo bueno para este grupo, el espiritu de la capital se manifiesta en ellos.

Por otra parte, los protagonistas que vienen de los distritos son los que generan mayor empatía. Uno vive la película a través de ellos, no sólo por Katniss. Peeta Mellark es un personaje genial para la historia, interpretado por Josh Hutcherson, tributo masculino del distrito 12 para los juegos. Mientras el relato se va desenvolviendo, los personajes van descubriéndose de a poco: las habilidades de cada uno, sus personalidades, sus sentimientos. Peeta es una incógnita desde el comienzo, no sabemos si amarlo u odiarlo, pero lentamente vamos entendiendo cuales son sus herramientas para sobrevivir y aunque sea vamos entendiéndolo. Woody Harrelson interpreta un ex participante, nacido en la tierra de nuestros protagonistas pero viviendo hace años en los lujos de la capital. Es un personaje divertido que sirve para amenizar parte del viaje donde se presenta demasiada información junta que puede abrumar al espectador. No es un protagonista principal en el relato pero sin embargo lleva un rol estratégico para el film, sobretodo en la primer mitad, donde el actor cumple con altura.

Los altibajos del ritmo

Esta es la principal dificultad para el director, la película es demasiado irregular en el ritmo del relato. Mientras en algunos momentos el cambio de paso ayuda en otros, cuando el relato se frena, parece empantanarse y tener dificultades para volver a arrancar. La historia comienza con los ojos de nuestros protagonistas en el distrito 12, con pausas, miradas que sirven para insertarnos en los sentimientos de los personajes.

Después del sorteo comienza el vértigo, y nuevamente es entendible, los guinistas nos llevan de la mano con los personajes, todo el bombardeo de información lo vivimos igual que ellos prendidos a la silla. Después todo se detiene, el juego todavía no comenzó y a la película le cuesta salir de ese limbo entre la introducción y el plato principal. Ese es el momento más difícil para la película, son minutos que no sabe manejar bien y pueden hacer que más de un espectador mire el reloj. Cuando la competencia comienza nos olvidamos de esto y nuevamente estamos en sintonía con la acción de los personajes, aunque vuelve a haber algunos pozos los mismos son menores y la película se disfruta hasta el final.

Conclusión

La historia no es necesariamente un canto a la originalidad, el concepto de juego por la supervivencia no es algo nuevo, en cientos de lados hemos leido comparaciones con la película japonesa Battle Royal y también hemos visto The Truman Show donde toda la sociedad se nutre de un espectáculo frívolo, cuando ponemos la comparación de lado nos damos cuenta que nada de esto afecta a Los Juegos del Hambre. Es una película equilibrada entre la presentación de una sociedad distópica y el desarrollo de un crudo juego televisivo, con matices políticos que pueden resultar atractivos para algunos: lucha de clases, duelos de intereses, estrategias de supervivencia, etc. Jennifer Lawrence no sólo está a la altura sino que potencia una película que es casi unipersonal.

Gary Ross hizo un buen trabajo dirigiendo esta obra, logrando que el film se luzca especialmente entre el público adolescente, traduciéndose en un éxito de taquilla y asegurando el futuro de el resto de la trilogía en la pantalla grande, es una buena introducción para una saga que vale la pena seguir. Definitivamente la recomendamos para el público más joven, el resto puede disfrutarla con facilidad si va dispuesto a ver algo de aventura que no abunde en recursos naíf, al menos yo la he disfrutado de esta manera.