Así como iOS tiene a Cydia para proveer de aplicaciones a los dispositivos con jailbreak, un grupo de desarrolladores ha presentado la HackStore para surtir a Mac OS. Se trata de una tienda similar a la Mac App Store -incluso imita su estética y su logotipo-, mediante la cual es posible descargar programas que no han sido autorizados por Apple. La diferencia con Cydia es que para usar la HackStore no se necesita efectuar ninguna operación a la computadora. Sólo descarga, instala y listo.

El argumento central de los desarrolladores de la HackStore es que el usuario es quien debe decidir qué aplicaciones instalar en su ordenador, no una empresa. Esto, por supuesto, tiene sus inconvenientes. Una de las ventajas del control estricto de Apple con sus tiendas de aplicaciones es que garantiza la calidad de los productos que se ofrecen, mientras que lo que se descargue de la HackStore va instalado bajo responsabilidad del usuario. Es decir, se corre el riesgo de propagación de malware -uno de los problemas recurrentes, por ejemplo, en las descargas para Android-.

Sin embargo, no es raro que busquemos algunas aplicaciones para Mac que no estén dentro de la App Store. En la HackStore hay viejos conocidos como GIMP o FileZilla, así que un repositorio con esas opciones no está nada mal. En cierto modo, significa una opción interesante para agrupar software de código abierto disponible para Mac OS. Otra de las ventajas es que se pueden enviar aplicaciones para que las suban a la tienda, sólo con mandar un correo electrónico a los administradores. Así mismo, los desarrolladores se han preocupado por incluir una serie de atajos para usarla con mayor facilidad.

Por cierto, debido a su inusitado éxito, la HackStore está presentando algunos problemas con el servidor; por lo que si la descargan ahora, lo más seguro es que se topen con una pantalla gris. El equipo asegura que, al momento del colapso de su servidor, contaban con 15 mil usuarios en línea. Al igual que Cydia, la HackStore elimina a Apple como un intermediario; lo cual, dependiendo cuál sea nuestro punto de vista, es tanto una ventaja como una desventaja. En el usuario queda para qué lado inclina la balanza.