Durante los últimos años se ha observado como el sistema de propiedad intelectual se ha consolidado como el fin de un modelo específico de negocio, para dejar de ser un medio para incentivar la innovación y la creación de un modo que beneficie a la sociedad, y sobre todo, que regrese sus frutos a dominio público.

La publicación Standford Technology Law Review de la Universidad de Stanford ha publicado una nueva investigación titulada “Los gigantes entre nosotros”, misma que explora el fenómeno de los agregadores masivos de patentes, un modelo basado en la adquisición masiva de patentes que son utilizadas — no para producir innovación — sino para usarlas en contra de productos exitosos en el mercado por medio de demandas contra competidores o como escudo de defensa para proteger intereses comerciales. Este novedoso uso de las patentes, como todos sabemos, no es la razón por la cual las patentes fueron creadas.

El estudio de Tom Ewing y Robin Feldman identifica a las compañías dedicadas al trolling de patentes una mezcla entre ”extorsión y obstrucción de la innovación”. La guerra de patentes entre dispositivos móviles y ominosos casos como los de ACS:Law, Righthaven, Eolas son solo algunas pruebas de la burbúja que el sistema de propiedad intelectual incentiva, en donde la forma en la cual se otorgan, licencian y comercian patentes se ha convertido en una práctica que va en contra de la prosperidad económica e incentiva costosas extorsiones legales que usualmente terminan en inútiles litigios.

Pero para los investigadores, los agregadores masivos son una "bestia completamente distinta":

Para empezar, las fuentes de financiamiento de los agregadores masivos incluyen exitosas y respetables organizaciones, que incluyen a compañías como Apple, Ebay, Google, Intel, Microsoft, Sony y Nokia, así como instituciones académicas como la Universidad de Pensilvania y Notre Dame, y otras entidades como el Banco Mundial y la Fundación William y Flora Hewlett. Naciones como China, Francia, Corea del Sur y Taiwan de hecho cuentan con sus propios agregadores masivos en diferentes escalas.

Como nota al margen, la Universidad de Pensilvania es la responsable de la investigación y desarrollo académico de cuadracópteros más sobresaliente hasta el momento, gracias al trabajo de su laboratorio GRASP.

Aún más, el apetito de adquisición y el origen del suministro de patentes es muy interesante. Los agregadores masivos pueden tener portafolios en rangos muy vastos de diferentes áreas de innovación desde computadoras y telecomunicaciones hasta biomedicina y nanotecnología. Cierta actividad de adquisición de agregadores masivos compra grandes cantidades, e incluso la mayoría, de las patentes y aplicaciones de patentes de una compañía en operación. Típicamente pagan en efectivo y por adelantado, además de comprar una parte de las futuras ganancias que generará el uso de una patente contra cualquier otra persona que no sea el vendedor que la manufactura. Los agregadores masivos se han involucrado en otros inusuales hábitos de adquisición, incluyendo la supuesta compra todos los derechos sobre todas las futuras investigaciones de investigadores en universidades de países en desarrollo. Otros hábitos de compra también incluyen patentes que son de particular interés para los inversionistas de los agregadores masivos.

El estudio considera esta actividad una forma contemporánea de privateering, es decir actividad corsaria. Los corsarios se distinguían de los piratas ya que recibían autorización del gobierno para atacar a barcos extranjeros durante tiempos de guerra y así, crear disrupción en el mercado y presionar al enemigo. Los corsarios operaban con capital riesgo de diferentes inversionistas y después compartían las ganancias de los botines.

La autorización del gobierno para atacar barcos o enemigos en general, se realizaba por medio de una carta llamada patente de corso.

En pleno siglo XXI, vemos como el sistema de propiedad intelectual hoy en día incentiva este tipo de conducta bárbárica y antimercado... pero lo peor de todo es que técnicamente y gracias a la ley, no es algo ilegal en lo absoluto.

El estudio se centra en su mayoría en la actividad de ”Intellectual Ventures” quienes creen que una “industria dedicada a financiar inventores y monetizar sus creaciones puede transformar el mundo”. Yo estoy de acuerdo, sin embargo, esta transformación no significa que sea ni ética ni mucho menos de beneficio común.

Esta compañía fue fundada hace 10 años por un ex-directivo de Microsoft, Nathan Myhrvold, quien se dedica a extraer tarifas legales e iniciar litigios para otras compañías por medio de un portafolio de 30,000 a 60,000 patentes (el más grande que se conoce) y 1200 compañías satélite que operan para ellos, es decir, un pequeño ejército de trolls de patentes.

Otras curiosidades del estudio acerca de Intellectual Ventures, son que la mitad de sus patentes fueron creadas fuera de Estados Unidos y que compañías como Verizon compran patentes para controversias legales específicas. Por ejemplo, Verizon compró a Intellectual Ventures patentes y después la utilizó para demandar a TiVo.

Los investigadores concluyen que el crecimiento no regulado de esta forma anticompetitiva de mercado no es algo deseable y consideran que estos gigantes entre nosotros cambiaran por completo el mundo de las patentes, aunque no queda claro aún cómo:

  • Se puede argumentar que los agregadores masivos pueden tener efectos positivos potencialmente. Los agregadores masivos podrían asegurar que los inventores olvidados puedan recibir una compensación, pueden servir como un intermediario para conectar capital con experiencia y capital. Los agregadores masivos también pueden servir como fondos de defensa que ofrecen patentes “Justo-a-Tiempo” y creando así, una poderosa arma que puede detener demandas de infracción problemáticas. Los agregadores masivos también pueden reducir la actividad de los trolls al absorber la oferta de patentes monetizables. La cuestión, de cualquier forma, es si la cura es peor que la enfermedad.

  • En particular, las mismas características de mercado que han llevado al incremento de la actividad troll, posiblemente plagarán las actividades de los agregadores masivos también. (..) La actividad de los agregadores masivos tiene sus propios daños potenciales. En vez de contribuir a la innovación tecnológica, los agregadores masivos operan como un impuesto a la producción actual, creando dificultades para productos que ya existen y reduciendo potencialmente el futuro de la innovación y la productividad.

  • Las características del mercado de monetización de patentes es un excelente vehículo para el comportamiento anticompetitivo, incluyendo la colusión horizontal y el de una o múltiples firmas que incrementarán los gastos de sus rivales. Lo más importante, es el modelo de negocios básico de los agregadores masivos. Un agregador exitoso será aquel que asuste a la mayor cantidad de compañías de la forma más terrorífica. Esta es una actividad que la sociedad no debería incentivar.

  • Estas y otras preocupaciones sugieren que los agregadores masivos y el mercado de la monetización de patentes no debe permitirse que florezca sin supervisión. Este incipiente mercado debe ser monitoreado, regulado y restringido propiamente para que sus considerables riesgos asociados sean absolutamente contemplados y acotados.

La creatividad y la innovación no dependen de las leyes de propiedad intelectual, pero su abuso — incluyendo aquel que obstruye el de la supuesta "economía vibrante" que su protección ofrece — sí.

Demos la bienvenida a los nuevos antimercados intelectuales del siglo XXI.®

Imagen vía Mimi and Eunice