No es un servicio precisamente nuevo, en realidad Path tiene ya más de un año, pero después de su famosa y aclamada renovación con la versión 2.0, se ha convertido en una aplicación móvil, y más concretamente una red social, a la que conviene vigilar de cerca. Desde ese rediseño profundo, Path ha ganado nada menos que 2 millones de usuarios nuevos, la actividad en la misma se ha disparado y de ser algo que parecía un clon nacido a la sombra del éxito de Instagram ha reinventado muchos conceptos y actúa de diario personal que puede compartirse con nuestros contactos cercanos.

Es esa orientación a una red social un poco más íntima, unido al hecho de que por ejemplo sólo permite agregar un máximo de 150 amigos, la que provoca que antes que una red social, Path sea, paradójicamente, una red antisocial. Una red donde lo que se propicia no es que agregues a miles de amigos, como ocurre con Facebook sobre todo y en menor medida con Twitter, sino todo lo contrario.

Más aún, 150 amigos me parecen incluso demasiados, con 50 me sobra. Y si has llegado al límite, lo siento, pero probablemente lo estés usando mal, y si no has entendido que Path no es el nuevo Twitter, más bien lo contrario, lo siento, lo estás usando mal. Path a lo que apunta es a que agregues sólo a esa gente que verdaderamente te importa, la gente más cercana, y compartas con ello.

Así que en mi caso personal por ejemplo, muchos pensamientos más íntimos, ideas, fotografías, canciones o sitios en los que estoy ya no van a Twitter, van a Path. Y van a Path porque la gente que está allí, es, en muchas ocasiones la gente a la que verdaderamente le importa. Se reinterpreta un poco el concepto de privacidad, no es no compartir ningún aspecto de tu vida, sino compartirlo usando la cabeza.

La opción de compartirlo con el resto del mundo tampoco se cierra del todo sin embargo, al publicar cualquiera de los tipos de contenido posibles (fotos, decir con quién estás, dónde estás, música, un pensamiento o si estás despierto o dormido) podemos elegir publicarlo también en Twitter, Facebook o hacer checkin en Foursquare.

Path nunca será un hilo de trending topics como Twitter, ni una herramienta para llegar al usuario tan potente como Facebook, será un sitio más cerrado, más privado y mucho más filtrado de toda la cantidad de información que nos puede llegar de tanta gente, que, en el fondo ni nos va ni nos viene. En Path tengo a la gente que considero amigos y con la que no me importa compartir nada.

De momento la aplicación está disponible para iOS y para Android, aunque se echa de menos una versión para Windows Phone (no estoy tan seguro de si tiene sentido en BlackBerry OS). Si no lo habéis probado, aunque sólo sea por lo espectacular de la interfaz merece la pena, os acabaréis quedando por el resto.