Hace unos día escribí acerca de las maravillosas micro-protestas en Rusia, una nueva forma de protesta que utiliza juguetes miniatura y que provocaron dudas acerca de su legalidad a las autoridades de Siberia.

The Guardian reporta que las autoridades han rechazado la petición para permitir la manifestación de 100 juguetes de huevos sorpresa Kinder®, 100 personitas Lego®, 20 soldaditos de plástico miniatura, 15 peluches y 10 carritos con el argumento de que no son ciudadanos rusos.

Como ustedes entenderán, los juguetes — especialmente los juguetes importados — no solo no son ciudadanos de Rusia, no son ni siquiera gente.

Es posible que la gente que aplicó (para la protesta) hayan sido inspiradas por su juguetes…y que los consideran sus amigos pero la ley desgraciadamente tiene un punto de vista distinto.

No es broma. El autoritarismo, además de aburrido, es una forma muy primitiva de pensamiento.

Imágenes vía Ivan Krupchick