En el año 2005 la fragata HMNZS Wellington, perteneciente a la Armada Real de Nueva Zelanda, se hundió, mediante una explosión controlada, frente a la costa sur de Wellington. Con este acto se esperaba crear un arrecife y también una atracción que cautivara la atención de los amantes del submarinismo.

La creación de arrecifes artificiales es una práctica bastante común. Se conciben bajo la idea de fabricar un nuevo hábitat para el coral y otras especies marinas. Con el paso del tiempo, las antaño orgullosas máquinas creadas por el hombre, se convierten en el silencioso y atípico hogar de cientos de seres vivos.

Las imágenes nos muestran la explosión controlada de la fragata y su hundimiento en el mar. Buceando por la red he encontrado un vídeo de aficionados al submarinismo que tuvieron la oportunidad de adentrarse en la fragata. La sensación de misterio que transmite el vídeo es enorme.