Conocido como HLX-1, en el año 2009 se descubrió un agujero negro inusual de masa intermedia. Con un peso de 20 mil masas solares, se encontraba a 290 millones de años luz de la Tierra. Hoy y gracias a Hubble, la acumulación de estrellas azules jóvenes a su alrededor nos sugieren que ese agujero negro fue el núcleo de una galaxia enana hoy desintegrada. Un descubrimiento cuyas implicaciones ayudarán a entender la evolución de las galaxias o la de los agujeros negros supermasivos.

El hallazgo de este conjunto de estrellas a su alrededor ha sido posible gracias al Telescopio Espacial Hubble de la NASA. Un descubrimiento histórico como nos indica Mathieu Servillat, investigador del Centro Harvard-Smithsoniano:

Se trata de la primera vez que disponemos de la información sobre el peso y el origen de este agujero negro de peso medio.

Y es que hasta ahora, los astrónomos sabían cómo se colapsan las estrellas masivas que formaban los agujeros negros de masas estelares, en cambio se desconoce la formación de los agujeros negros supermasivos en los núcleos de las galaxias como el que encontramos en el centro de la Vía Láctea.

Una de las teorías que se habían propuesto al respecto era que los agujeros negros supermasivos se formaban a partir de la fusión de agujeros negros de masa intermedia como el HLX-1. El descubrimiento en el 2009 por parte del astrónomo Sean Farrell habría la puerta a la posibilidad de la teoría.

El hallazgo de estas jóvenes estrellas hoy, alrededor del HLX-1, puede arrojar más luz. El equipo cuenta que gracias a Hubble observaron cómo la intensidad y el color de la luz mostraban estas jóvenes azules, aunque no de forma individual, hecho que podría significar que se encuentran a una distancia demasiado lejana. Los investigadores encontraron luz azul proveniente del gas caliente alrededor del agujero negro, además de luz roja producida por gas frío que podría haber llegado de las estrellas.

El conjunto sugiere por tanto de la presencia de un grupo de estrellas jóvenes y masivas rodeando el HLX-1. Ahora bien, este tipo de cúmulos de estrellas se suelen dar en galaxias cercanas, no en la situación que parece darse con el HLX-1. Por esta razón los investigadores creen que el agujero negro era el núcleo de una galaxia enana absorbida por el choque con una galaxia mayor, creándose nuevas estrellas jóvenes tras la colisión.

El propio Servillat acaba su estudio dejando una puerta abierta al futuro incierto del agujero negro, el cual es muy posible que dependa de su trayectoria. Igualmente, de su avance se podrán sacar nuevas conclusiones sobre la evolución de agujeros negros y galaxias:

El HLX-1 es el único agujero negro de masa intermedia encontrado hasta ahora. Su rareza sugiere que estos agujeros negros son accesibles por un corto período tiempo.