Hace no mucho hablamos de la **Luna** y de un estudio basado en muestras lunares que, en sus resultados, ponía sobre la mesa que nuestro satélite pudo haber tenido un núcleo como el del planeta Tierra, una teoría muy interesante que mostraba la posible actividad geológica que pudo haber tenido la Luna. De la actividad geológica de la Luna se solía decir que era inexistente y no había actividad en ella, sin embargo, unas imágenes publicadas esta semana, que habían sido tomadas por la nave Lunar Reconnaissance Orbiter, mostrarían la aparición de unas imperfecciones en el terreno similares a una falla que indicarían la existencia de actividad geológica en nuestro satélite.

En base a las imágenes captadas, los científicos del Centro Nacional del Aire y el Espacio para estudios de la Tierra e Interplanetarios (un organismos dependiente del Instituto Smithsonian) explican el fenómeno indicando que la superficie de la Luna, actualmente, se expande y se estrecha en ciertas áreas con unos desplazamientos no demasiado grandes. La expansión provocaría que la corteza se rompa y aparezcan las fallas que, en este caso, serían dos que discurrirían paralelas formando un pequeño valle que ha sido captado por el satélite.

Tom Watters, responsable del equipo de investigación del Centro Nacional del Aire y el Espacio para estudios de la Tierra e Interplanetarios, ha estado trabajando en el análisis de las imágenes junto a su equipo y, en base a las mediciones realizadas, las fallas tendrían una profundidad de 20 metros y una anchura de 500 metros y una de las posibles causas de su aparición, y por tanto del estrechamiento de la corteza, podría ser la salida de magma desde el interior de la Luna.

Otra posible causa, según comenta Watters, para la aparición de estas fallas puede ser que en otras zonas de la superficie Lunar se produzca un estrechamiento de la corteza, es decir, una contracción causada por el enfriamiento del núcleo lunar que, según los datos tomados por las misiones del programa Apolo, nuestro satélite aún contaría con un núcleo externo en forma líquida que haría que la actividad geológica estuviese aún activa.

Concretamente, estas fallas son el resultado de una actividad muy reciente puesto que la superficie lunar sufre impactos constantes de meteoritos que remueven el polvo y el suelo pero, según las imágenes, las fallas aún no estarían rellenas por lo que su formación podría ser reciente, unos 50 años.

Imágenes: NASA

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