No son pocos los estudios que han intentado responder la pregunta usando diferentes modelos. Pero no es nada fácil, ya que aunque sabemos de sobra que en el pasado existieron varios supercontinentes, el último Pangea, la ciencia no había conseguido dar con ninguna constante que se repitiera en la formación de todos ellos. Justamente esto es lo que parece haber encontrado un grupo de geólogos de la Universidad de Yale.

Hasta hoy, por un lado teníamos la teoría de la introversión, la cual postula que los supercontinentes se van formando cíclicamente sobre la región del que les precedió. Por el otro está la hipótesis de la extroversión que dice lo contrario, que las nuevas grandes masas continentales se forman justo en el lado opuesto del planeta respecto a las anteriores. Y ahora a esos dos modelos, que solamente se repiten en algunos casos, toca sumar el desarrollado por nuestros geólogos de Yale según el cual los supercontinentes se originan a un ángulo de 90 grados de distancia de los anteriores.

Bautizado con el nombre de orthoversion, la hipótesis se basa en el análisis del magnetismo de rocas antiguas y lo verdaderamente interesante es que por primera vez contamos con un modelo que se repite. Es decir, que a lo largo de la historia todos los supercontinentes se han formado a unos 90 grados respecto al supercontinente anterior. Por ejemplo, según las mediciones realizadas, la supermasa de tierra Pangea se formó a unos 90 grados respecto a la predecesora Rodinia, y Rodinia también se originó a 90 grados de Nuna, el supercontinente anterior.

Con todo esto explicado, volvamos a hacernos la pregunta del título: ¿Cómo será el próximo supercontinente de la Tierra? Pues según el nuevo modelo tendría el aspecto que se ve en la imagen que acompaña al post donde el continente noteamericano se ha desplazado al norte provocando la desaparición del océano Ártico y el mar Caribe para fusionarse finalmente con Asia por el polo norte mediante una cordillera montañosa.

Precisamente por la unión entre ambos continentes este supuesto próximo supercontinente ha sido apodado con el nombre de Amasia, aunque lo verdaderamente correcto sería llamarlo “nueva Amasia” ya que existe otra configuración similar sustentada en el modelo de introversión donde Asia y Norteamérica también aparecen fusionadas.

Pase lo que pase finalmente, lo importante es que al parecer al fin hemos conseguido encontrar un patrón en la formación de supercontinentes, el cual también permitirá entender mejor cómo se mueven los continentes, algo de importancia capital si tenemos en cuenta que nosotros, junto a muchísimas otras especies, vivimos encima de ellos.