El grupo de académicos del Social Research Science Research y The American Assembly, responsables del parte aguas en la investigación contemporánea de la cultura de la copia -también llamado “piratería”-, publica los resultados de su encuesta complementaria al estudio “Piratería de Medios en Economías Emergentes”, la cual se centra esta vez en el uso y las expectativas de los consumidores sobre los bienes culturales que consumen, además de explorar la forma en que los ciudadanos aceptarían reconciliar las nuevas normas sociales y valores establecidos con las políticas públicas de propiedad intelectual.

La Encuesta de la Cultura de la Copia fue aplicada a un grupo de 2,303 adultos estadounidenses de 18 años o más, durante agosto del 2011. Los resultados son presentados en un momento crucial, en el cual los lobbies están desatados con la Ley Sinde, la Ley Doring, SOPA, ACTA y el tenebroso TPPA, por mencionar solo algunos esfuerzos pro-censura y anti-derechos humanos de la industria del copyright y a lo cual, según este estudio, se oponen mayorías significantes en los Estados Unidos.

A los lobbystas les encantan los números, tanto que los fabrican y modelan a su conveniencia para convencer de forma tramposa a legisladores deseosos de vender su poder de representación al mejor postor. Este proceso de lobbytomía legislativa deja a un lado la evidencia científica que por lo general, no tiene nada que ver con dudosos estudios confeccionados a la medida de la retórica de la industria.

Las estadísticas no lo son todo, especialmente cuando se trata de procesos sociales que involucran algo tan complejo como la cultura de la copia, pero gracias a estudios académicos y un maravilloso incremento en el número de investigaciones independientes, a continuación algunas cifras transparentes al respecto.

Los resultados de la encuesta confirman lo que muchos ya sabemos: la piratería es algo común, es una norma social aceptada completamente.

El 70% de los encuestados entre 18 y 29 años han adquirido música o películas de esta forma. De hecho las infracciones al copyright (se dice infracción, no robo como ignorantemente muchos lo hacen) son toleradas para compartir entre familiares (75%) y amigos (56%), de éstos el 70% cuando se trata de música y 54% en cuanto a películas.

Por el contrario, la distribución de material fuera de redes cercanas — es decir a gran escala y cuando involucra lucro — tienen muy poca aceptación.

En cuanto a la penalización, el 52% considera que debe penalizarse la descarga y apoyan el modelo de notificaciones y multas, pero el 75% de los que lo hacen, especifíca que las multas deben ser menores a $100 dólares por canción o película.

La desconexión del internet por motivos de infracción al copyright, en particular, demuestra un rechazo del 72%. Solo el 16% lo apoya. Para el 54% de los americanos el debido proceso requiere cortes y jueces, y no su adjudicación a actores privados.

El 69% de los encuestados se opone al monitoreo de sus conexiones y todo aquello que implica la intrusión a derechos y libertades personales -- algo que por ejemplo, la Ley Doring mexicana implicaría. También el 57% se opone al bloqueo o filtrado de material por parte de terceros. Existen matices en cuanto a este dato, ya que los encuestados apoyan que los ISPs bloqueen contenido en un 58% y en 53% para buscadores, pero el apoyo disminuye al 46% cuando el bloqueo se interpreta como censura, y aún más cuando produce como daño colateral el bloqueo de material legal (36%). Finalmente el apoyo se desploma al 26%, cuando implica la vigilancia de uso de la red.

Por otra parte y para la sorpresa de muchos, solo el 1% de la muestra cae en la categoría de “pirata extremo”, es decir que posee más de 100 películas o colecciones musicales provenientes en su totalidad de descargas gratuitas. Además, únicamente el 5% aceptó tener colecciones de más de 5 mil canciones creadas completamente a base de descargas.

En cuanto a videojuegos, el 48% de los hogares de los encuestados cuentan con uan consola. Solamente el 3% aceptó haber modificado su equipo para poder jugar títulos piratas, de este 3 por ciento, el 55% fue modificado al momento de la compra y el 33% lo hicieron los propios dueños.

Un dato duro que a mi parecer es de los más importantes, es el reconocimiento de que la piratería y la compra legal son prácticas complementarias. Ya se ha demostrado en otros estudios, como las descargas de hecho impulsan la venta de material cultural. Solo el 14% de los encuestados dijo que descargaron o copiaron gratuitamente casi toda su colección de música. Además el 46% del grupo que ha copiado o descargado música gratis de la red, dijo que ahora lo hace mucho menos gracias a los servicios de streaming, lo cual el estudio llama el efecto Netflix, debido a que esta encuesta se realizó antes de que se lanzará Spotify en Estados Unidos.

El estudio concluye:

Mayorías sólidas de usuarios de internet norteamericanos, se oponen a la protección del copyright cuando se percibe como censura o vulnera derechos y libertades personales.

Mayorías comparables, se oponen a que el gobierno se involucre en el “bloqueo” de material infractor.

Y finalmente, un dato que seguramente incrementará en su porcentaje gracias a la necedad de la industria y la ignorancia de los legisladores:

El 18% de los usuarios de internet encuestados encriptan deliberadamente su tráfico.

Desde hace siglos se ha declarado al pirata como el enemigo de todos (Daniel Heller-Roazen,2009) y el derecho internacional evolucionó en gran medida en base a este principio. El internet es un territorio y las leyes internacionales están sufriendo modificaciones (o intentos de) para poder controlarlo, muchas veces ondeando la bandera del negocio copyright: la guerra, desgraciadamente, es un negocio.

Cory Doctorow publicó el día de ayer en The Guardian una columna titulada ”El internet es el mejor lugar para que el disenso inicie”, un texto muy relevante al tema ya que no hay forma de monitorear tráfico de contenido legal o ilegal en la red, sin vigilarnos y vulnerar nuestros derechos:

Tenemos que hacer la conexión entre la protección del copyright y la lucha por la justicia global, hay que explicar tantas veces como sea necesario que no se puede hacer un sistema que prevenga a la polícias secretas de espíar pero permita hacerlo a los gigantes de los medios.

Es muy claro que los adeptos a un modelo de explotación intelectual que no sirve más, tienen muy poca aceptación popular además de muy pocas opciones, pero atacando los derechos de la mayoría y su internet, definitivamente no van a lograr nada más que convertir su guerra contra la circulación cultural, en una guerra contra la humanidad entera. La cultura de la copia, no va a dejar de existir, nunca lo ha hecho.

Descarga la Encuesta de la Cultura de la Copia