Julio Iglesias es uno de esos pocos cantantes que forman parte de la actual élite de la industria musical, la mayoría de los cuales justamente por esa posición de privilegio rechazan todo lo que suena a cambio y defienden con inusitada fiereza legislaciones estúpidas como la Ley Sinde española ya que nacen precisamente para, entre otras cosas, blindar al obsoleto sector (que consigan el objetivo es otro tema). Pero no es el caso de Julio.

A diferencia de muchos de sus compañeros, por un lado al consagrado intérprete le encanta el mundo digital y por el otro y lo más inusual, hace una lectura positiva de las mal llamada en muchos casos “piratería”. Eso es lo que se desprende de sus declaraciones más recientes.

En respuesta a la pregunta de que tal se llevó con el mundo digital al volver a grabar sus clásicos contestó:

Primero me sorprendió la idea de tener en una habitación pequeña un estudio que me comunicaba con una grabación de manera tan rápida. Es increíble poder reunir en un disco diez años de tu vida artística. Me encontré con una mayor facilidad para poder interpretar una canción en tres minutos con más solidez en la voz y justeza en las palabras de aquello que escribí hace cuarenta años. Iba a casa, apretaba un botón, se abría una pantalla donde estaba la música, tomaba un micrófono y volvía a cantar el tema que antes me costaba dos días grabar

Y a la pregunta de qué significa ser el artista latino que más discos venden cuando el disco como tal parece estar en extinción respondió:

Primero no tengo más que palabras de agradecimiento. Y la verdad, no me molesta que me pirateen porque así llega el disco más barato a quienes no tienen dinero. Soy democrático desde que me parieron. ¡Nací protestando, en una cesárea!

¿Hasta qué punto son sinceras sus palabras? Nunca lo sabremos. Lo que sí está claro es que este tipo de actitud es mucho más beneficiosa para todos que la que mantienen otros cantantes de renombre (¿eh, Alejandro Sanz?); da pie al diálogo, al estudio e intento de compresión de todas las posturas, factores fundamentales para poder avanzar en soluciones eficaces a los actuales problemas relacionados con propiedad intelectual, descargas e Internet.