El desarrollo de dispositivos electrónicos flexibles se está convirtiendo en algo bastante habitual tanto en líneas de producción como en el ámbito de la investigación. Dentro de estos desarrollos hemos visto que gran parte de los esfuerzos se centran en el uso de sustratos plásticos y, por otro lado, en el uso de nanotubos de carbono como base de una estructura flexible pero a su vez robusta. En la Universidad Estatal de Carolina del Norte han seguido la senda de los nanotubos de carbono y parece ser que han desarrollado un método de fabricación de conductores elásticos basados en este material, un trabajo que podría servir de base al desarrollo de una nueva generación de dispositivos electrónicos elásticos y flexibles.

Según comentaba el Doctor Yong Zhu, profesor de Ingeniería Mecánica y Aeroespacial de la Universidad Estatal de Carolina del Norte y responsable de la investigación:

> Somos optimistas con este nuevo enfoque puesto que podría conducir a la producción a gran escala de conductores que se puedan estirar y, claro está, facilitar la investigación y el desarrollo e dispositivos electrónicos elásticos

¿Conductores elásticos? ¿Electrónica flexible? He de reconocer que suena un poco raro pero el objetivo de este tipo de desarrollos es la obtención de dispositivos mucho más resistentes que se puedan adaptar a diferentes formas (incluirse en prendas de ropa, en implantes médicos, sensores, etc). La base de un dispositivo electrónico flexible es el desarrollo de conductores que posean propiedades elásticas y, aunque estén sometidos a una tracción mecánica, sigan transmitiendo señales eléctricas.

El equipo de la Universidad Estatal de Carolina del Norte ha creado una especie de malla con nanotubos de carbono que implementan un sustrato flexible. Los nanotubos de carbono son muy buenos conductores, son resistentes y pueden desarrollarse en grandes cintas. La idea es colocar los nanotubos de carbono alineados sobre un sustrato elástico en el que se éstos «imprimen» por transferencia.

El sustrato se va estirando y se separan los nanotubos quedando éstos alineados y en paralelo. Cuando el sustrato deja de estirarse, los nanotubos no regresan a su posición original sino que quedan plegados formando ondas como si de un muelle se tratase, por lo que al aplicar una tracción mecánica sobre el sustrato, los nanotubos se estirarán hasta volver a quedar dispuestos en paralelo (y volver a su posición original de nuevo).

Lo interesante de este proceso es que el nanotubo se desarrolla sobre el sustrato sin necesidad de aplicar una tracción sobre éste, es decir, se puede desarrollar el sustrato y el nanotubo de una manera rápida y en grandes cantidades (por ejemplo, imprimiendo grandes rollos de este material).

Imágenes: The British Carbon Group y Universidad Estatal de Carolina del Norte

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