Desde el puesto de Microsoft en el CES 2012 de Las Vegas le ponemos las manos encima al último smartphone con Windows Phone 7 de la compañía finlandesa y sucesor del exitoso y bien recibido Nokia Lumia 800, el Lumia 900. Como podéis ver en las fotos, su principal características con respecto a su antecesor es, por decirlo de manera simple, que es más grande, con todo lo bueno y todo lo malo que ello implica. Aparte de ello también tiene una pantalla con 800x480 píxeles con 4,3 pulgadas, una cámara con 8Mpx y óptica Carl Zeiss, focal de 28mm y 2.2 de apertura además de un flash LED dual con lo que la toma de fotografías en bajas condiciones lumínicas se verá muy beneficiada.

La captura de vídeo es a 720p a 30 frames por segundo, bastante aceptable pero se queda un tanto atrás si lo comparamos con otras alterantivas del mercado como los últimos teléfonos de gama alta con Android y el iPhone 4S, que alcanzan la grabación de 1080p a los mismos frames. La cámara frontal es de 1Mpx. Otro de sus grandes puntos es que dispone de conectividad 4G LTE, el primero de la compañía de este tipo. El procesador es de 1,4Ghz, presumiblemente single core, y es el Lumia más delgados de los tres que conocemos, todavía un poquito más que el 800, nada especialmente apreciable pero que se agradecerá al meterlo en el bolsillo.

A falta de hacer una revisión más exhaustiva hay que reconocer que el nuevo Lumia 900 promete bastante y pinta bastante bien. La pantalla no es, aunque lo parezca, su punto más fuerte y es uno de los aspectos que me gustaría haber visto mejorados. El teléfono viene con Nokia Drive y Nokia Maps incluidas como parte del software propio añadido, dos de las mejores aplicaciones de navegación que hay ahora mismo en el Marketplace y de la que sólo se benefician los usuarios de Nokia.