Estoy hasta la coronilla de ver inmensos títulos de inmensas series televisivas convertidos en inmensos fiascos cinematográficos. Harto de las adaptaciones (eufemismo de "ups, no se me cae una idea nueva...") hollywoodenses de históricos programas de TV. Las odio a todas. Han manchado nombres maravillosos que tenían un lugar preponderante en los anaqueles de mi memoria, con refritos en pantalla gigante de clásicos como "El súper agente 86", "Brigada A", "Los Dukes de Hazard" ... ¡y ahora Los Tres Chiflados! ¿Qué es lo que viene? ¿Unos Simpsons de carne y hueso al estilo de la peor imposible "Popeye"? ¿"El Chavo" interpretado por Gael García Bernal? ¿"La Casa de la Pradera" o "La Familia Ingalls" pero ubicada en Manhattan de 2011? ¿Un émulo de Michael Landon deséandole dulces sueños a sus hijos, al borde de la cama, iluminando su rostro con la app "Candle"? ¿Eso es lo que viene?

Lo cierto es que, impunemente, situaron a Moe, Larry y Curly en la actualidad. Como ven en el trailer, los hicieron interactuar con un smartphone, y -según los anticipos en danza- hasta los metieron en un set de "reality show".

Y, desde mi punto de vista, es este el peor error; sacarlos de su época. Porque este trío de actores son su tiempo. Ellos representan la manera de ver el mundo en los años 30 y 40. Tres tíos que venían de la crudeza de los espectáculos de baja monta, y que se encontraron de repente con el éxito del cine y la TV; medios que le pusieron imagen a su manera áspera de vivir. Borders, antisociales, desaforados, y políticamente incorrectos, representan al hombre que no entiende dónde está y con quiénes.

"Los Tres Chiflados" son la barbarie y la civilización en un mismo set de filmación. No eran sólo una suma de gags. La estética blanco y negro, y aquellos efectos visuales primitivos le daban un toque oscuro a la serie, que disparaba en nosotros una mezcla de morbo, miedo y curiosidad. Esa textura a celuloide viejo, es la misma que -por ejemplo- hace a la película "Freaks" única. Una remake de la obra cumbre de Tod Browning, con efectos y pantalla 3D, le robaría el alma a aquella joya.

Nada que no esté roto debería intentar arreglarse. Los Tres Chiflados eran Moe, Larry y Curly, y cualquier adaptación de estos tres, por más que lo dirijan los hermanos Farrelly ("Loco por Mary"), que actúen Will Sasso (Mad TV) como el pelón, Sean Hayes ("Will and Grace") como el de rulos y Chris Diamantopoulos como el del flequillo, inexorablemente perderán en la comparación. Sucedió hasta con el genial Steve Carrel en contraposición a Don Adams: la labor del de "Office" en la película versus la del original, era como comparar a Justin Biever con Paul McCartney. Es que al poder de agrandamiento de la nostalgia no hay con qué darle. Cuando hoy repasamos cualquier capítulo de 1938 de "The Three Stooges", el que se ríe a carcajadas es el niño de 10 años que habita en nosotros.

El origen

Cuenta la historia que Moses Horowitz, Moe, era el cuarto de cinco hermanos. Que no alcanzó a completar sus estudios secundarios. Que su verdadero amor era el teatro. Que ingresó en 1909 a los estudios cinematográficos Vithagraph como cadete y que luego entraría a la compañía de variedades circenses del famoso cómico de los años '20, Ted Healey, junto a su hermano Shemp.

Dicen que el acto de los chiflados sería uno de los mejores del espectáculo de Broadway, "Una noche en Venecia", al que se sumaría un violinista ruludo llamado Larry, que hasta entonces se ganaba la vida como boxeador de peso liviano (cómo se imaginarán). Cuentan que Jerome Horowitz, desde la butaca, se divertía viendo a sus hermanos mayores, Shemp y Moe, y esas coreografías de piquetes de ojo, torniquetes y simples golpes de puños; y que cuando Shemp dejó la compañía (intentando seguir su propio camino artístico), Moe sugirió a su hermano menor para el reemplazo. Jerome se afeitó el bigote y la melena, para darse a conocer como Curly.

Los archivos dictan que Moe y los suyos hicieron su primera aparición en la pantalla en 1930, con una comedia para la 20th. Century Fox. Antes se habían llamado los Racketeers, ahora eran Ted y sus Chiflados.

Pero un Haney alterado por el alcohol, terminó empujando a los tres actores hacia la propia autonomía.

Lo último que hicieron junto a su patrón artístico fue una serie de participaciones para la MGM; pero finalmente "The Three Stooges" encontraría su papel protagónico en 1934, en los estudios Columbia. Moe Howard, Larry Fine y Jerome "Curly" Howard (luego en 1952, el pelado tuvo que dejar el envío, comprometido con el alcohol, entonces primero volvió Shemp Howard; en 1956, fue el turno de Joe Besser; y en 1958, Joe de Rita) hicieron decenas de cortos hasta 1970, cuando Larry tuvo que abandonar el trío de delirantes por un golpe fortísimo sufrido durante la filmación de "La Gira de Kook".

Se dice que desde entonces no volvieron al set, salvo algún que otro homenaje o alguna cita menor. Pero la historia, ya sea por el inmenso legado de los comediantes, por los fans en todo el mundo o por la inmortalidad del trío, se niega a terminar. Tan poderosa es la serie que será capaz de soportar cataclismos como la película de 2012.

¿Los Tres chiflados usando un iPhone? ¡WTF!