El debate sobre lo que servidor denomina mierdavisión ha vuelto a resurgir en España -país donde tenemos uno de los ecosistemas televisivos más vergonzantes del planeta- siendo el detonante en esta ocasión la bochornosa entrevista realizada por el periodista Jordi González a la madre de “El Cuco”, implicado en el caso de asesinato de Marta del Castillo, en el programa La Noria de Telecinco previo pago de entre 9.000 y 10.000 euros.

La polémica nuevamente se está centrando en las cuestiones habituales más alguna nueva relacionada con la espantada de anunciantes de La Noria provocada por la campaña que el periodista Pablo Herreros inició mediante un post en el que identificó a las marcas que se anunciaron durante el programa proponiendo que: “colaboremos para presionar a las marcas que dan su apoyo a estos contenidos” y pedirle a los anunciantes de La Noria “que dejen de apoyar contenidos televisivos tan nauseabundos”.

Se está promoviendo el control de las marcas sobre la información” dicen unos; “Es pueril pedir a los anunciantes que den de lado a La Noria” aseguran otros; “La culpa es de la gente” aseguran varios. Y así podríamos seguir recopilando muchas otras opiniones más y menos interesantes a las que añado mi visión junto al verdadero objetivo de este post: alentar a todos a poner en marcha campañas como la vista contra La Noria para terminar con la dictadura de la mierdavisión que reina en España.

Cómo y por qué

El cómo ya lo tenemos. Es fácil y antes de seguir, a la cuestión de quién decide qué es y qué no televisión basura, responder que la propia gente con el apoyo mostrado a las campañas. Además por supuesto quien quisiera podría lanzar contra campaña en defensa del programa que fuera.

  • Paso 1: Identificar a los anunciantes del programa basura que toque y hacerlos públicos en Internet. Donde más gustes.
  • Paso 2: Llamar al boicot contra dichas marcas a través de Twitter, Facebook y cualquier otro sitio.
  • Paso 3: Aderezar con peticiones de firmas, campañas de correo dirigidas a las marcas y cualquier otra cosa que contribuya a aumentar la presión sobre las mismas.

En cuanto a los porqués, se podrían esgrimir decenas. Algunos:

  • Porque la mayoría de las principales televisiones españolas se están lucrando de la inmoralidad.
  • Porque esa tendencia es tan fuerte que está terminando con el auténtico e imprescindible periodismo (se ha consolidado incluso en los informativos).
  • Porque la mierda que se lanza desde estos programas muchas veces tiene consecuencias negativas para terceros que nada tienen que ver con ellos.
  • Porque el poderoso ecosistema de la mierdavisión es un absoluto alienador de conciencias.
  • Porque es legítimo que a quienes no les gustan este tipo de programas luchen contra ellos tanto dejándolos de ver como mediante otras fórmulas mientras estas sean legales.

¡Pues que la gente deje de verlos!

Seguramente una parte importante de los lectores esté pensando que la propuesta es absurda porque la ciudadanía ya cuenta con un arma poderosa para terminar con la dictadura de la mierdavisón en España: dejar de verla. Pues no estoy de acuerdo.

En mi opinión ese argumento es una falacia que se ha convertido en verdad gracias a la técnica de la repetición constante. Hay datos y multitud de ejemplos que demuestran que existen diversos tipos de contenidos que venden mejor, o como poco igual, que los basura. A pesar de ello es mucho más simple producir esta última televisión que la de calidad y el resultado en España ha sido el nacimiento de una auténtica dictadura de contenidos basura por la que si quieres ejercer el derecho de consumir televisión, tendrá que ser de la mala en la mayoría de los casos.

O dicho de otra forma, el ciudadano consume lo que se le da, se le permite y tiene más cerca y los contenidos basura venden tanto debido a que las alternativas se pueden contar con los dedos de una mano. Creo pues que ante este panorama, es de justicia intentar terminar con la dictadura de la mierdavisión.

Por último, nótese que en todo momento hablo de terminar con la dictadura de la mierdavisión, que no es lo mismo que terminar con la mierdavsión. Me parece bien que exista, es legítimo, y que muchos la consuman, también lo es, pero lo que no veo justo es que el volumen alcance las cotas a las que se ha llegado en la tierra de Cervantes.

Hay mucho contra lo que luchar, ¿te animas?

Imagen: Dr-Mastermind