Google Reader ha muerto”, “Que me devuelvan Google Reader” o “salvemos Google Reader” son solamente algunos ejemplos de los muchos mensajes de protesta que se pueden leer en Twitter -hasta se ha creado un hashtag, #OccupyGoogleReader- y otros sitios sociales contra el nuevo Google Reader.

Y es que tras activar Google hace unas horas la nueva versión de su popular lector de feeds miles de usuarios -como por ejemplo los más de 10.000 que han firmado la petición “dont’t kill Google Reader” dirigida a Google- se han levantando en armas, la mayoría de ellos debido a una razón: la desaparición de características sociales del servicio, doliendo especialmente la eliminación de la que permitía compartir elementos con otros usuarios de Google Reader en los que además se podía comentar creándose conversación en torno a ellos.

La reacción era de esperar, especialmente en este caso en el que no solamente se ha modificado el diseño sino que también se han eliminado funciones y entre ellas la de compartir contenidos, sin duda la más apreciada por muchos. Además a esto tenemos que sumar que el movimiento llega con un claro objetivo, empujar a los usuarios que compartían contenidos en Google Reader a hacerlo en Google+, lo que ha provocado que parte de la comunidad se sienta chantajeada.

¿Quejas exageradas? En mi opinión esta vez no ya que no solamente estamos ante un rediseño -que ha tenido bastante buena aceptación- sino que se ha eliminado una de las partes fundamentales del servicio, la de compartir y conversar. Por otro lado también entiendo a Google, quienes explicaron que se trata de una decisión muy sopesada que toman para entre otras cosas poder centrarse en menos áreas y crear una experiencia aún mejor en todo Google.

Quizás no sea para tanto, o quizás sí y se produzca una estampida de usuarios mudando desde Google Reader hacia otras alternativas. Para echar algo de luz sobre la cuestión, seguidamente dejo una encuesta y como siempre quedan también abiertos los comentarios para recoger vuestras opiniones respecto a la gran variedad de preguntas que rodean el caso. Por ejemplo: ¿debería Google haber mantenido la opción de compartir contenidos en Google Reader? ¿O permitido que el que quisiera se quedara con la versión antigua? ¿Logrará la eliminación de funciones sociales de Google Reader poteciar Google+?