Para ser justos, Google fue el único actor que se encontraba en la audiencia del Senado que se mostró en contra de las aprobaciones de SOPA y E-PARASITES hace unas horas. El problema es que Google sólo defiende sus intereses, no el de todos nosotros los usuarios. Google defiende como el resto de «grandes» la negativa a que pasen a ser policías, defiende sus puertos seguros. Lo que jamás podríamos haber pensado es que la compañía ha aprobado tras su locución el cerco a los sitios webs a través del corte financiero. Peor aún, Google pone como ejemplo el éxito conseguido con WikiLeaks tras retirarle las vías económicas.

Lo hemos dicho en contadas ocasiones, uno de los grandes desvaríos tanto de SOPA como de E-PARASITES es que se le daría vía libre a la industria del entretenimiento a crear listas, propuestas de sitios que creen infractores. Con ellas simplemente deberán enviarse a los proveedores o directamente a los anunciantes y estos deberán cortar cualquier lazo económico con el fin de asfixiarlas económicamente.

Este proceso sería express, en apenas cinco días y sin juicio de por medio una web se puede encontrar sin financiación sin antes ser juzgadas. Dicho de otra forma, con estas leyes aprobadas eres culpable sin presunción de inocencia, luego podrás ir a juicio con sus costes incluidos, y tener la posibilidad de demostrar tu inocencia. Durante este proceso, se elimina cualquier posibilidad de seguir generando beneficios económicos aunque seas inocente.

Lo que a Google no le interesa y esto nos beneficia es que pasen a ser jueces, que puedan bloquear sitios obligados por los intereses de la industria. De alguna forma defiende la libertad de expresión y la de mantener las infraestructuras en la red tal y como están hoy. En cambio, parece incoherente que Google entre al trapo del lobbie apoyando el bloqueo financiero, una forma velada de mantener a un lado su defensa mientras dice sí a un tipo de censura jamás visto hasta hace unas semanas, con WikiLeaks.

Estas fueron las desafortunadas palabras de Katherine Oyama, Consejera de Políticas Públicas de Google, ante el Comité Judicial de la Cámara de la Audiencia en el Senado:

>… Miren a WikiLeaks. Creo que se trata de un buen ejemplo que confirma que el remedio del bloqueo financiero es efectivo. La asfixia a estos sitios los deja fuera de su fuente de ingresos. Creo que los sitios que infringen están en el negocio porque pueden vender publicidad o porque pueden conseguir ingresos de sus suscriptores.

>Si ustedes pueden conseguir que toda la industria en conjunto ahogue su publicidad y paralice los pagos a estos sitios, podríamos encontrar la manera más eficaz sin tener que introducir daños colaterales como son la libertad de expresión o la propia arquitectura de Internet.

>Queremos apoyar la legislación detrás del Departamento de Justicia, donde un tribunal determina el sitio que infringe y da las órdenes del corte de pagos a los proveedores en relación a la publicidad. Si cortas los incentivos financieros no van a poder pagar por ancho de banda, sus servidores e infraestructura.

>Parte de la aplicación internacional de la ley fue detrás de WikiLeaks. Hoy, si acudes a la página de WikiLeaks, verás como indican que no están operando porque se les ha bloqueado los servicios de pago

Desafortunado es poco. Lo que Google expresó es el mismo tipo de censura que el resto de condiciones que se tipifican en las propuestas. Esta ley le da toda la ventaja a la industria del entretenimiento por derribar sitios que no tienen margen de defensa. Que Google compare lo ocurrido con WikiLeaks como ejemplo de futuro es malo y muy desafortunado. Mucho peor es que apoye estas vías de corte financiero. De alguna forma deja a las claras que está interesado por su negocio y no tanto por la defensa que hizo de la libertad de expresión en la red. Se trata de la misma censura y no hay diferencia alguna.

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