¿Saben qué creo que pasó con Microsoft en el último tiempo? Que ellos empezaron a verse a sí mismos de una manera diferente. Y, acto seguido, el mundo de los negocios informáticos también reposicionó la mirada.

Es como si comparásemos las maneras de llevar a cabo las conferencias entre Bill Gates y Steve Ballmer. El primero, atildado, sin mayores ínfulas (y por sobre todas las cosas, controlando su gestualidad). El segundo, arrogante, gritón y casi siempre -sólo un detalle- más sudado que testigo falso. Así de diferentes son los estilos de estos ejecutivos de peso completo.


Bill Gates mantuvo el liderazgo absoluto durante años (Microsoft facturaba más que nadie y les marcaba el camino a todos los demás) pero su estrategia era operar como si fuera segundo. Una "paranoia rectora" que lo llevó a cuidarse del acecho de cualquiera que quisiera comerle los talones; desde Apple hasta Sony, o incluso Linux, siempre había una respuesta de Redmond a toda iniciativa que viniese de la vereda de enfrente. Mientras que el simpático -cuando no está a los gritos, claro- de Ballmer suele hacer lo contrario; se asume primero incluso en rubros que ya no lo es.

De hecho, ayer los accionistas de Microsoft, en la reunión general anual de esa compañía, según AFP, se quejaron abiertamente de las ganancias "moderadas" y de la pérdida de protagonismo del entorno de las ventanitas frente al crecimiento de otros sistemas para móviles y tablets.

En ese encuentro, el Gerente General del gigante informático proclamó la permanencia de la "era Windows" más allá del desarrollo de las tablets y los móviles. No le hablen a Ballmer de la era Post-pc, el concepto que dejó en el aire Steve Jobs antes de partir. "Estamos en la era Windows", bramó Ballmer cuando se le preguntó, durante el encuentro que fue transmitido por la red. "Estuvimos, estamos y estaremos siempre en la era Windows", recalcó. Según el gerente que supo protagonizar el primer aviso comercial de Windows -con la vehemencia que es ya su sello-, "los dispositivos informáticos evolucionan, pero también lo hace Windows".

"Uno de los aspectos notables de Windows a través de los años es que se ha adaptado", dijo Ballmer. "Estamos en un momento en que la gama de dispositivos inteligentes sigue creciendo, eso es muy bueno para Microsoft, es una verdadera oportunidad", agregó.

En algo tiene razón: Windows es el sistema operativo con el que funciona el 90% de las computadoras personales. De tal forma que para la competencia, ya no importa vencer al sistema operativo más extendido del mundo, sino directamente impulsar la muerte de la PC.

Steve Ballmer se defiende: "Con Windows 8 se verán formatos muy novedosos, desde las tabletas, pequeñas o grandes, hasta las pantallas más pequeñas o las más grandes, algunas del tamaño de una habitación", sostuvo. "Vemos una formidable oportunidad para la próxima década, una década de fuerte crecimiento, y la continuación de la era Windows", repitió.

Post PC versus Era Windows; esa es la madre de todas las batallas, y no está más que comenzando.

Gates vs Ballmer

Bill Gates está lejos de ser un genio de la informática, como muchos creen. No creó el MS-Dos que lo puso en el mapa de la industria de los chips; sólo lo compró y lo popularizó gracias a un inusual y conveniente contrato con la entonces todopoderosa IBM. Tampoco fue el “autor” de los sistemas basados en ventanitas, íconos y flechas para “arrastrar” con mouse. Aquello fue una idea de Xerox, que en los 80 "tomó prestado" Apple y que, remozado, la empresa de Gates popularizó bajo el nombre de Windows. Y la verdad es que a mediados de los 90, tampoco vislumbró el poder que iba a tener en los años venideros Internet. De hecho el de los anteojos soñó con una red independiente, propia de Microsoft, que cayó estrepitosamente desde lo alto de la soberbia (¿recuerdan aquel inútil icono para acceder al Microsoft Network del Windows 95?).


¿Por qué entonces Bill logró imponer su sistema operativo, convertirse en el empresario más influyente de los Estados Unidos y estar al tope de los rankings de la revista Forbes durante 20 años? Por su ambición y por su manera de cuidar las espaldas de su compañía. Cooptó, compró o/y pasó por encima al resto de los competidores.

¿Saben a quién admiraba Gates? A Henry Ford. Conoce todo sobre él. Incluso, tenía claro que en sus últimos días, el del óvalo había perdido la batalla final con General Motors. Gates estuvo durante toda su carrera obsesionado con no repetir la historia.

Por eso siempre mantuvo la guardia arriba, aun con el rival babeando la lona. Así como Gates aprendió de Ford, ¿no es hora de que Ballmer aprenda de Gates? Creerse primero está bien, sólo si se trabaja como si fueras el último...