Ocurrió en Irlanda. Dos amigas, Sophie Windsor Clive y Liberty Smith, se disponían a cruzar el río Shanon en una canoa. A partir del segundo 25, lo que se iba a convertir en una pieza visual más sobre el viaje que habían emprendido, se convierte en una escena asombrosa e inusual. Uno de los fenómenos de la naturaleza más bellos, el "baile" de una constelación de estorninos ante sus ojos. Posiblemente se encontraban ante uno de los momentos más mágicos de sus vidas. El rostro de ambas al final lo dice todo.

Y es que el momento y lugar invitan a pensar que los estorninos le "dedican" una danza a las chicas. Bajo el título de Murmuration, nombre que se asocia a las famosas formaciones de los estorninos, el hombre guarda una extraña relación con esta rara ave. Aunque se trata de una especie que se ha introducido en Estados Unidos, Australia o Nueva Zelanda, es en muchas ciudades europeas y asiáticas donde más se les ha visto "dibujar" figuras.

Cada cierto tiempo aparecen escenas como las del vídeo. El vuelo sincronizado de los Sturnus vulgaris (estorninos negros), formando figuras que se deshacen en segundos para pasar a una nueva formación, ha tenido muchas lecturas a lo largo de la historia. En Dinamarca llaman al fenómeno Sort Sol o sol negro debido a su capacidad de teñir el cielo, pero si retrocedemos en el tiempo veíamos como en la antigüedad el hombre trataba de encontrar una lectura en el vuelo de estos pájaros que les diera pistas sobre los secretos de la naturaleza.

La ciencia descifró hace unos años el motivo de su comportamiento. Los estorninos están ligados unos a otros. Cada uno está ligado íntimamente a otros seis de forma que nunca pierden de vista su pequeña agrupación, manteniendo un espacio de no más de un metro. Si sumamos que cada ave mantiene la misma correlación con otras seis, ya tenemos al conjunto entero. Los investigadores también hallaron que su formación en grupo se basaba en pura supervivencia. Mientras más grande fuera el grupo menos posibilidades tendrían de que un depredador fuera a por ellos.

Dentro de la "manada" existe una pirámide de poder. El centro de la formación, probablemente el lugar más "seguro", lo conforman los machos de más edad, siendo las hembras y machos más jóvenes los que se encuentran en los bordes del grupo.

La experiencia que comparten las dos jóvenes en el vídeo es una muestra de lo dicho. Así lo definían ambas:

El vídeo trata del encuentro y momento que compartimos ante uno de los fenómenos más grandes y fugaces de la naturaleza

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