graphene-model

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Alguna que otra vez hemos hablado del grafeno y del amplio abanico de posibilidades que nos brinda este nuevo material que podría sustituir el silicio o, al menos, ser un complemento que permita aumentar la escala de integración de los circuitos electrónicos. En la Universidad de Cambridge abrieron una línea de investigación destinada a mejorar los procesos de fabricación basados en la "impresión de tinta", es decir, en la aplicación de un chorro de sustancia que contiene polímeros conductores con los que se obtenían transistores de baja calidad. Parece ser que el grafeno podría ser la clave para mejorar este tipo de circuitos impresos ya que, mezclado con los polímeros de la tinta, mejoraría el rendimiento de los transistores obtenidos.

El grafeno, según los resultados de muchas investigaciones en curso, parece que es la solución a muchos de los problemas de rendimiento o aumento de escala de integración que estaban encontrando muchos diseñadores de circuitos electrónicos. En este caso concreto, los circuitos que se desarrollaban usando tintas con polímeros conductores consistían en circuitos que se construían sobre un sustrato flexible y requerían de la deposición del material semiconductor para la construcción del circuito (receptores RFID, por ejemplo) que no podían ser excesivamente complejos ni tampoco podían usarse en aplicaciones con un rendimiento alto.

El equipo de Cambridge decidió añadir grafeno a la tinta para aumentar la conductividad de los polímeros que formaban parte de ésta ya que este material, que está tan de moda, posee unas propiedades eléctricas excelentes y es un material ideal para trabajar a escala nanométrica. ¿La complejidad? Obtener una gota extremadamente precisa que se pueda depositar sobre el sustrato del circuito.

Precisamente, en la obtención de las gotas de la nueva tinta está el núcleo de la investigación realizada por el equipo del Departamento de Ingeniería de la Universidad de Cambridge ya que encontraron la manera de producir grafeno a partir de copos obtenidos desde bloques de grafito, a los que se aplicaba un filtrado que eliminaba las partículas que podían obstruir los cabezales de la impresora. Tras esto, los copos se añadían a una solución de N-Metilpirrolidona, o NMP, que evita que se creen posos cuando el disolvente se evapora.

Esta disolución se cargó en las impresoras y se imprimieron algunos circuitos cuyos primeros resultados fueron bastante prometedores ya que el grafeno mejoraba el rendimiento de cualquier tinta utilizada en la actualidad.

Esto allana el camino para todos los dispositivos que pretendan usar grafeno impreso y obtener circuitos flexibles y transparentes sobre cualquier tipo de sustrato.

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