Este martes se reunieron los ministros encargados de las telecomunicaciones de los países miembros de Unasur (Unión de Naciones Sudamericanas), entre ellos Brasil, quien propuso en dicha cumbre la construcción de una red regional de fibra óptica. Paulo Bernardo, ministro de Comunicaciones brasileño, mencionó que se tiene en mente "un anillo de redes de fibras ópticas sudamericano".

Tal infraestructura, comentó Pedro Pablo Errázuriz, ministro chileno de Transportes y Comunicaciones, podría reducir a la mitad los costos de la banda en la zona,

mejorar la calidad de las conexiones e igualar las velocidades efectivas de navegación nacional e internacional, que hoy son muy dispares en nuestro país

Y más o menos así en toda la Latinoamérica, agregaría yo.

Aquí cabe puntualizar que para los usuarios sudamericanos el costo de acceder a la red es relativamente alto. Además, según cifras de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), entre el 75 y 85% del tráfico de la región (también el tráfico interno), pasa a través de Miami, en los EE. UU. Esto provoca, entre otras cosas que lo proveedores de servicio gasten por lo menos tres veces más que los de EE. UU. para ofrecer conexión a Internet.

Al parecer, agregó Errázuriz, el proyecto tendría un costo relativamente bajo, de unos 60 millones de dólares para un plazo de unos dos años. De llevarse a cabo, los sudaméricanos verán dramáticamente mejorados los servicios de acceso a Internet y en consecuencia también la telefonía fija y móvil. En el caso de Brasil, una reducción de 4 dólares en el costo de la conexión implicaría sumar tres millones de accesos nuevos a Internet.

Chile y Brasil trabajan en establecer un consorcio con fondos públicos y privados para financiar el proyecto que impactará positivamente la investigación astronómica en Chile (cuya demanda de Internet es altísima) y los servicios que Brasil quiere ofrecer para el Mundial de Fútbol en 2014.

Según datos del BID (Banco Interamericano de Desarrollo), sólo existen siete líneas de banda ancha por cada 100 habitantes en América del Sur. En comparación, China cuenta con 9.4 líneas en promedio y en los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), el promedio es cercano a 25. La jefa de la División de Ciencia y Tecnología del BID, Flora Painter dijo que:

América del Sur podrá acelerar su desarrollo económico si se aumenta el acceso a los servicios de Banda Ancha a las poblaciones de bajos ingresos y a las empresas, especialmente a las pequeñas y medianas

Agregó que los países miembros de la Unasur deberían construir más puntos de conexión nacional y regional para crear una red de conectividad regional, lo que reduciría las distancias para el tráfico de datos y arrojaría costos más bajos.

A primera vista todo esto parece positivo, aunque a fuerza de las circunstancias que es como suelen moverse los actores que pueden hacer algo al respecto: gobierno e industria. Lo que sea viene bien, pues no olvidemos que la banda ancha en Latinoamérica en general es insignificante.

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