Poco a poco siguen llegando nuevos resultados financieros de diferentes tecnológicas. El último ha sido el de Netflix, popular plataforma de alquiler de películas y series para su visionado en streaming, que personalmente tenía especiales ganas de ver. ¿Y qué tal le van las cosas a Netflix? Pues se puede decir que bastante bien aunque hay ciertos peros.

Según el reporte liberado por la compañía en las últimas horas, han cerrado su tercer trimestre fiscal con unos ingresos por valor de 822 millones de dólares, lo que supone un crecimiento del 49% respecto al año pasado, y los beneficios netos ascendieron a 62 millones de dólares, un 63% más que en 2010.

Ahora bien, igual que eso es cierto también lo es que durante el periodo que nos ocupa han perdido unos 800.000 suscriptores quedándose en los 23,79 millones -el trimestre anterior clausuraron con 24,59 millones de suscriptores- cuando habían pronosticado que cerrarían el Q3 con una base estable de 25 millones de usuarios suscritos. Por otro lado en este último trimestre lograron 1,8 millones de nuevos usuarios, mientras que en el segundo alcanzaron los 3,3 millones.

Las razones por las que han cosechado estos últimos números negativos son tres y bastantes obvias: están pagando su error de intentar separar el servicio de streaming y el de alquiler de DVDs físicos (lo que finalmente descartaron), el aumento del 60% en los precios y la falta de comunicación eficaz con los usuarios en cuanto a estas últimas dos medidas lo que por ejemplo en el caso del aumento de precios ha dado como resultado que muchos percibieran una "actitud codiciosa” de Netflix.

Dicho lo cual que nadie mate a Netflix todavía que me lo veo venir.

A pesar de que en estos momento Wall Street está castigando a Netflix por no haber cumplido con las previsiones de suscriptores y se espera que en el próximo trimestre pinchen en ingresos y beneficios debido a las inversiones que harán para avanzar en Latinoamérica y Europa (ayer mismo anunciaron su desembarco en Reino Unido e Irlanda), la realidad es que el futuro a medio plazo pinta bien por tres razones:

  • Una, realmente Netflix todavía no tiene ningún competidor a su altura (y ya está tardando en llegar por cierto; la hegemonía de Netflix no le hace bien a nadie, tampoco a ellos en el largo plazo).

  • Dos, salvo hecatombe inesperada, el abrir en Latinoamérica y Europa se debería traducir en un importantísimo aumento de suscriptores y por lo tanto de ingresos (aquí el tema más complicado es si el número de suscriptores compensará los gastos. Veremos).

  • Tres, a pesar de que el alquiler de DVDs físicos está cayendo paulatinamente, esa línea de negocio les sigue reportando muchísimos beneficios. Según los pronósticos de la empresa, en el cuarto trimestre lograrán entre 177 y 192 millones de dólares de beneficios por el alquiler de DVDs, cifras especialmente sorprendentes si las comparamos con lo que esperan ganar por el servicio de streaming; entre 30 y 42 millones de dólares.

Así que continúan avanzando, no sin ciertas dificultadas y tropiezos como es normal. Habrá que seguir atentos a los próximos reportes pero como decía auguro que tenemos Netflix para rato, de lo cual me alegro.

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