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La muerte de Steve Jobs es un gran motivo de tristeza para todos aquellos que amamos la tecnología, pero aunque los grandes se marchen, las obras permanecen. Muchos de los dispositivos de Apple han tenido un gran impacto, tanto desde un punto de vista tecnológico como social o mediático pero, de entre todos, el iPhone ha marcado 4 años de una evolución que, en algunos aspectos, sigue siendo el tractor de gran parte del sector. Un equipo de la Universidad de California prestó atención a la cámara del iPhone y su buena resolución por lo que usando un terminal y combinándolo con una lente especial, han sido capaces de transformar el teléfono en un dispositivo capaz de diagnosticar desórdenes en la sangre (como la anemia).

Pensando en dotar a un equipo de cooperantes de un instrumental médico barato y de fácil transporte y tomando como referencia microscopios a los que se les pueden conectar cámaras fotográficas o de vídeo, el equipo pensó transformar algo cotidiano como el iPhone en un instrumento médico avanzado con el que tomar una foto de una muestra de sangre y, a través de la conexión móvil, enviarla a un médico que no tiene por qué estar desplazado sobre el terreno. ¿Una foto de una gota de sangre? Pues sí puesto que la idea de este equipo es anteponer una lente sobre la cámara del iPhone y así transformarlo en un microscopio electrónico totalmente portátil y con conexión inalámbrica.

La lente, que además es de muy bajo coste, es una bola de cristal de un milímetro de diámetro que se adhiere a la cámara mediante un pequeño trozo de goma. Al tener un pequeño tamaño y una gran curvatura, el efecto de aumento de imagen es bastante bueno dado que la lente de la cámara también es pequeña y tiene una distancia focal corta además de contar con un sensor pequeño con píxeles también pequeños. De todas formas, la lente, a primera vista, ofrece una imagen algo distorsionada excepto en un área muy pequeña situada detrás de la lente.

A partir de ahí, el equipo decidió solventar el problema utilizando software para corregir la imagen y, así, la aplicación se dedica a tomar varias fotos de una misma muestra de sangre de manera que luego éstas se combinan en una más grande que evite esta distorsión pudiendo llegar a captar resoluciones de objetos de tamaño cercano a las 1,5 micras de diámetro.

Si bien el prototipo está basado en el iPhone 4, el responsable de la investigación, Wachsmann-Hogiu, ve viable poder exportar este trabajo a otros terminales mucho más baratos o con cámaras de menor resolución (hasta 2 megapíxeles) que sería el parque más normal en caso de usarlo en un país pobre y si en vez de usar vidrio se usase plástico, la implementación de la lente podría costar unos 2 dólares.

Wachsmann-Hogiu, que presentará el trabajo la próxima semana en la Optical Society of America, estima que el sistema podría introducirse en el mercado en dos o tres años y que, incluso, se podría transformar el teléfono, mediante otro accesorio, en un espectrómetro que pudiese realizar análisis básicos de la química de la sangre.