Muchas ganas tenía yo de que llegase este día y Microsoft nos pusiese al día de todas las novedades y funcionalidades que han incluido en la nueva versión de su sistema operativo estandarte. Y es que después de aquel infame Windows Vista llegó un arrollador Windows 7, lo que Vista realmente nunca fue, con muchísimas novedades, una apariencia más cuidada y un rendimiento muy satisfactorio. Ahora, casi dos años después, había llegado la hora de nuevo de que los Redmond moviesen ficha y demostrasen lo que son capaces de hacer, en un panorama tecnológico que ha cambiado sobremanera en los últimos tiempos y con unos retos muy interesantes. ¿Y lo han conseguido? Pues por lo que hemos podido ver hoy, sí.

Después de una keynote abrumadoramente larga, quizá demasiado, una cosa parece haber quedado medianamente clara: Microsoft ha puesto toda la carne en el asador, a lo grande. No es que sea para menos, estamos hablando de Windows al fin y al cabo, el sistema operativo de escritorio más usado del mundo, pero es que basta echar un vistazo a todas las novedades, la interfaz Metro (de la que hablaremos ahora después), la conexión entre aplicaciones, las opciones sociales, ese nuevo gestor de aplicaciones revitalizado y a que parece que consume aún menos recursos que Windows 7 para darse cuenta de que detrás de todo eso hay muchas horas de trabajo y una visión que de momento, recalco, parece bastante acertada.

La interfaz Metro, lo mejor de lo viejo con lo mejor de lo nuevo

Empecemos hablando de Metro, esa interfaz que desde un principio se reveló como una especie de escritorio revitalizado y cuadriculado, un intento de aplicar las lecciones aprendidas con Windows Phone 7 pero que en la conferencia de hoy ha sacado algunos ases bajo la manga bastante interesantes. En primer lugar, me gusta la idea de que las aplicaciones diseñadas para Metro se ejecuten a pantalla completa. Es algo que últimamente parece que está de moda como hemos podido ver también en OS X Lion. Sin embargoaquí esta funcionalidad está interpretada de una manera diferente más similar a como funcionan las apps en un smartphone o en el iPad por ejemplo que a una transición bidireccional entre aplicación de escritorio y aplicación a pantalla completa como sucede en OS X.

Y es que si puede caracterizarse Metro de alguna manera es como una transición híbrida entre lo táctil de las tabletas y lo tradicional del Windows de toda la vida. Tiene características muy interesantes, como una barra llamada charm bar que aparece cuando deslizamos el dedo desde el borde derecho hacia adentro y donde aparecen diversas opciones para compartir el contenido, por ejempo, o los ajustes. También una multitarea similar a la que puede verse en la versión 4.3.4 para desarrolladores en iPad donde mediante gestos vamos pasando de una aplicación a las anteriores.

Para las opciones avanzadas hay que deslizar el dedo desde abajo en el borde hacia arriba, como veis, todo se basa un concepto de 'bordes activos' que no es precisamente nuevo, ya lo habíamos visto en la tablet de RIM la BlackBerry Playbook, por ejemplo, pero que ha demostrado ser bastante efectivo. Otro puntazo es que las aplicaciones a pantalla completa pueden redimensionarse por tercios, así por ejemplo podemos tener un cliente de Twitter, un pequeño lector de feeds o un aplicación meteorólogica a modo de barra lateral y luego al lado el navegador.

Interfaz clásica, para bien o para mal sigue siendo Windows

Todo esto de Metro está estupendo, qué duda cabe, pero ¿ qué ocurre con la interfaz antigua? Servirá para aquellas aplicaciones que no estén diseñadas en exclusivamente para Metro, como las ya existentes o para usuarios que prefieran la antigua interfaz (por ridículo que parezca es increíble el número de personas que se empeñan en seguir ancladas a interfaces anteriores, como la de XP). Desde la interfaz Metro con un acceso directo se abre un escritorio más tradicional que luce muy parecido a la interfaz que ya tenemos en Windows 7 sino idéntico, aunque me parece, impresión personal, que los tonos son más pastel.

La interfaz antigua, aunque no es lo más indicado, funciona también de manera táctil, y básicamente para dejarlo en corto diremos que es muy parecido a lo que ya tenemos en Windows 7 con alguna notoria y desafortunada excepción como la abominable interfaz Ribbon. Es de apreciar sin embargo que en general se haya mantenido todo más o menos sin grandes cambios, por mucha innovación que haya estoy seguro de que también hay un buen puñado de usuarios que prefieren las cosas más a lo tradicional.

Otros cambios interesantes

Así que como podéis ver hay grandes novedades, grandes cambios y puede decirse sin duda alguna que Microsoft ha revolucionado Windows de cabo a rabo. No por ello, sin embargo, han dejado de presentar otros detalles bastente interesantes, la interfaz en concreto del gestor de tareas me tiene completamente enamorado. Qué manera más buena de separar aplicaciones, procesos en background, de ver claramente cuánto de procesador o de memoria tenemos consumido y encima bien resaltado con tonos de color para que podamos localizar cualquier proceso travieso que esté consumiendo demasiado o resistiéndose a ser cerrado y finitquitarlo sin piedad.

Me parece muy bueno también que las opciones para compartir en diversas redes sociales están repartidas e integradas por todo el sistema, una jugada realmente buena y que seguro que se agradece no sólo en tablets sino también en escritorio. Al mismo tiempo también se ha prometido soporte para USB 3.0, un arranque ultrarápido como ya hemos podido ver en algún vídeo y mejor integración en la nube, toda una buena puesta a punto para los tiempos que corren.

Conclusión

Para mí Windows 8 es, sin lugar a dudas, la mayor revolución y el mayor lavado de cara que ha sufrido el sistema operativo en su historia. No sólo eso, porque lavados de cara ha tenido unos cuantos, es sin duda el más acertado, por primera vez en mucho, pero que mucho tiempo, Windows ha presentado algo (y eso que sólo es una adelanto) que ha hecho que me quite el sombrero. Chapó para los queridos chicos de Redmond, han hecho un trabajo verdaderamente renovador e inspirador, un trabajo con algunos puntos flojos (y no deja de ser una opinión) como la dichosa y ya mencionada interfaz de Ribbon en el explorador. Por lo demás es un gran paso adelante, que el sistema operativo más usado del mundo pegue un giro tan radical en la dirección correcta sólo puede ser el comienzo de algo muy bueno, el tiempo lo dirá.