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Windows 8, tal y como comentábamos antes, ha sido concebido como un sistema operativo que sirva tanto para ordenadores personales como para tablets y, pensando en esta dualidad, además de en nuevos dispositivos y periféricos, Microsoft ha trabajado en un nuevo interfaz, Metro, que viene a presentarnos una manera distinta de operar con este sistema y acercarnos algo más al mundo de la movilidad y el control a través de pantallas táctiles. Nuestro compañero Manu Contreras, que se encuentra en el Build Windows 2011, ha tenido la ocasión de probar un tablet con Windows 8 y, la verdad, que su relato no tiene desperdicio alguno.

El dispositivo que ha tenido en sus manos es un demostrador experimental, el Samsung Windows Developer Preview PC, algo así como un tablet fabricado expresamente para evaluar el producto y que venía equipado con un procesador Intel Core i5 de segunda generación, una pantalla de 11,6 pulgadas, 4 GB de RAM DD3, una unidad SSD de 64 GB, Bluetooth, Wi-Fi 802.11n y conectividad 3G. Con esas características uno piensa en dos aspectos, por un lado, ni Microsoft ni Samsung han arriesgado mucho al utilizar un procesador de Intel puesto que una de las grandes novedades de Windows 8 era el soporte para procesadores ARM que sí que hubiese sido todo un acontecimiento poder probar. Por otro lado, 4GB de RAM, un procesador i5 y un SSD de 64 GB, en el fondo, es un PC, algo que te hace pensar que para Microsoft un tablet está cercano a un PC pero con pantalla táctil.

Si uno de los detalles fundamentales de un tablet es la pantalla táctil, la interfaz Metro de Windows 8 está pensada por y para este tipo de pantallas. Metro presenta una serie de widgets en los que podemos ver funcionar las aplicaciones que configuran una especie de mosaico. Metro nos hace olvidar, al igual que pasa en Windows Phone 7, de un escritorio con iconos inertes sobre los que debemos pulsar para acceder a una aplicación.

Que Windows 8 considere un tablet un tipo más de PC tiene sus ventajas desde el punto de vista del software puesto que podremos instalar las mismas aplicaciones en uno y en otro y, por ejemplo, podríamos tener instalado Autocad en el tablet y modificar, sobre la marcha, los planos en una obra. Sin embargo, para que realmente funcione bien, la aplicación debe estar concebida para ser manejada con los dedos sobre una pantalla táctil, algo de lo que tendrán que tomar buena nota los desarrolladores.

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Según comenta Manu, el demostrador que ha tenido en sus manos aún anda algo verde y, por tanto, está lejos de ser un producto final todavía y necesita ser depurado. El sistema se vuelve algo inestable en determinadas ocasiones y se ralentiza, además el procesador llega a calentarse y deben activarse los ventiladores, algo que ya es un horror en un portátil y que en un tablet es casi inadmisible.

El soporte para ARM es un punto a favor de Windows 8, sin embargo, acaban de incorporarse a una carrera donde la cabeza del pelotón les saca bastante ventaja y ya hemos asistido a algún que otro abandono. Será cuestión de ver cómo responden los primeros productos comerciales y si esta apuesta por "cubrirlo todo" (PC y tablet) da los frutos esperados porque, quizás, hayan llegado algo tarde a este segmento del mercado.

Vía: Gizmología

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