Hoy en España hemos conocido una sentencia de la Audiencia Nacional en la que ha ratificado una sentencia anterior por la cual se condena al Ayuntamiento de Málaga por haber ofrecido WiFi gratis. De este modo se confirma que el Ayuntamiento tendrá que pagar una sanción de 300.000 euros, así como el pago de la tasa que tienen que pagar todos los operadores. Está sentencia tiene como base las reglas de la CMT (Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones), las cuales no ha respectado el Ayuntamiento de Málaga, ya que principalmente daña la competencia.

En realidad según la CMT cualquiera de nosotros podemos montar una empresa y convertirnos en ISP, pero una de las normas indica que se ha de presentar un plan de negocios y por lo tanto se han de obtener ingresos, de los cuales una parte tienen que ir a la propia CMT y ahí no entran las rede WiFi públicas, como la que ha sido sancionada. El Ayuntamiento de Málaga podrá seguir ofreciendo acceso WiFi, pero tan sólo a sus propios servicios y limitando el acceso al resto de Internet.

Desde un punto de vista del negocio es muy válida la postura que mantiene la CMT y que obligue a que se hagan cumplir sus reglas, si ahora todos los ayuntamientos de España ofreciesen acceso completo a Internet el daño que se haría al resto de ISP sería muy importante. Ahora bien, ¿por qué no cambian las reglas del juego para lograr un acceso a Internet más universal? El Ayuntamiento de Málaga se defiende indicando que el acceso a Internet y el tiempo de navegación eran limitados, y esto me parece la clave de todo el asunto. Si tal y como argumentan tanto velocidad como tiempo de conexión estaban limitados, ¿realmente suponen un daño para la competencia? ¿Simplemente por financiarse del dinero público?

Desde mi punto de vista por las siguientes razones debería fomentarse las WiFi públicas y universales:

  • Hablamos de ayuntamientos y de administraciones públicas en general, las cuales se financian en parte con nuestros impuestos. El gasto que pueda generarse al tener este tipo de redes vendría del dinero publico, en definitiva, sería algo que los ciudadanos disfrutamos pero que en parte hemos pagado previamente.
  • Una de las ventajas más importantes es que ayudaría a acortar la llamada brecha digital que pueda haber entre los más jóvenes y los más mayores, o con los que simplemente no tengan acceso a Internet en su casa.
  • Se ayudaría al sector de Internet, al tener más usuarios sería más fácil desarrollar un negocio (o sería susceptible de tener más ingresos) y además es algo que puede terminar beneficiando a los propios ISP, ya sea teniendo nuevas altas o con servicios tipo CDN como el que comenzará a ofrecer Teléfonica.
  • Se educaría a los ciudadanos a hacer uso de Internet en general, accediendo a los servicios ya disponibles y haciendo uso de los sistemas telematicos para realizar gestiones, entre otras muchas posibilidades. En definitiva, se trata de tener una población más digital, adaptada a los nuevos tiempos en los que para bien o para mal, Internet está presente.

El problema de la competencia sería haciendo que estas WiFi públicas cumpliesen una serie de requisitos para que no suponga una pérdida en la competencia de los ISP. Esto podría lograrse limitando la velocidad de la navegación por usuario o el tiempo de uso por dispositivo por semana, por poner un ejemplo. Se podría guardar la dirección MAC física del dispositivo o cualquier otro identificador de este para que este tipo de conexiones no se conviertan en la vía de acceso a Internet preferida del usuario. Con todo esto se podría lograr conexiones inalámbricas publicas y universales en los que no se busque hacer negocio y que simplemente ofrezcan acceso a la red a los ciudadanos, con lo que se ayudaría a crear un hábito en estos. ¿Qué mejor manera de ayudar a la gente a acceder a Internet que permitiendo un acceso sencillo, universal y gratuito?

Imagen: Villanueva de la Cañada