Una de las imágenes más recordadas de Star Wars es el momento en el que Luke Skywalker mira hacia la puesta de sol del desierto de Tatooine y vemos cómo se ven 2 soles. Aunque esta imagen forme parte de la historia del cine parece ser que podría ser una realidad; no es que la NASA haya descubierto la ubicación de Tatooine ni nada parecido sino que el telescopio Kepler ha localizado un planeta que orbita alrededor de dos estrellas, es decir, dos soles.

El planeta, que se encuentra a 200 años luz de la Tierra, poco o nada tiene que ver con el árido y desértico planeta que recrease George Lucas (rodando en el desierto de Túnez) puesto que el planeta es frío y gaseoso, así que es poco probable que albergue vida pero su descubrimiento demuestra, según la agencia espacial estadounidense, la diversidad de planetas que forman nuestra galaxia.

Investigaciones anteriores habían sugerido la existencia de planetas que girasen alrededor de varias estrellas pero su confirmación era difícil de alcanzar. El Kepler detectó un planeta, bautizado como Kepler-16b, a partir de la observación de tránsitos donde el brillo de una estrella se atenúa cuando el planeta pasaba delante de ella. Según William Borucki, responsable del proyecto Kepler:

> Este descubrimiento confirma una nueva clase de sistemas planetarios que podrían albergar vida. Teniendo en cuenta que la mayoría de estrellas de nuestra galaxia son parte de un sistema binerio, las oportunidades de encontrar vida son mucho más amplias que si los planetas se formasen únicamente alrededor de estrellas simples. Este hito confirma una teoría que hasta ahora no se había probar tras décadas de trabajo

Este proyecto es la primera misión de la NASA con capacidad de encontrar planetas del tamaño de la Tierra o cercanos a la «zona habitable», es decir, la región en un sistema planetario en la que podría existir agua líquida en la superficie de un planeta en órbita. El Kepler-16b fue detectado cuando el planeta, al orbitar, provocaba un eclipse (desde el punto de vista de la Tierra) sobre una de las dos estrellas. Cuando la estrella más pequeña bloquea parcialmente a la más grande, se produce un eclipse primario y, a la inversa, uno secundario. Estos eclipses eran regulares y, dado que aparecían otros fenómenos, todo hacía pensar que había un tercer cuerpo que, además, debía estar en desplazamiento para que todas estas ocultaciones se reprodujesen bajo intervalos de tiempo más o menos constantes. La fuerza de atracción de las estrellas, medidas por los cambios en los tiempos de los eclipses, era un buen indicador de la masa del tercer cuerpo, que resultó ser el planeta.

> La mayoría de cosas que sabemos sobre el tamaño de las estrellas y los planetas proviene del estudio de estos sistemas binarios de eclipses. Kepler-16 combina lo mejor de ambos mundos, con los eclipses de estrellas y tránsitos planetarios en un único sistema.

Kepler-16b es un planeta frío (se estima una temperatura que oscila entre -73 y -101 ºC) con un tamaño parecido al de Saturno y se cree que está compuesto por rocas y gases. Sus soles son algo más pequeños que nuestro Sol, uno se estima que tenga un 69% del tamaño y el otro, más pequeño, tan sólo el 20%. Este planeta tan especial orbita alrededor de ambas estrellas cada 229 días, es decir, un tiempo similar al de la órbita de Venus pero, en su caso, se encuentra fuera de la zona habitable de su sistema (a unos 104.000 kilómetros) y, por tanto, sin posibilidad de que exista agua en su superficie puesto que esas estrellas son algo más frías que nuestro Sol.

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