El agente Fox Mulder del FBI solía pensar que no estábamos solos en el universo, que había algo allá afuera. Por eso en su despacho colgaba un enorme póster en el que se podía leer «I want to believe». Muchas personas desean creer que los seres humanos no somos la única especie del universo y opinan que en alguna galaxia debe existir alguna raza alienígena tecnológicamente más avanzada. Los escépticos, por su parte, siempre argumentan lo mismo: si existen los extraterrestres ¿por que no tenemos pruebas irrefutables de ello? ¿Por qué no hay nada que confirme su visita? ¿Por qué no hay comunicaciones entre nosotros y ellos?

En 1950 el físico italiano Enrico Fermi se encontraba trabajando en Los Alamos. Un día él y tres amigos (Emil Konopinski, Edward Teller y Herbert York) iban camino de un restaurante para almorzar y alguien mencionó una viñeta de Alan Dunn en la que se veía un platillo volante.

Pasaron a hablar sobre la posibilidad de viajar a la velocidad de la luz, de la propulsión de las naves espaciales y cuando ya se encontraban comiendo, en un momento dado, Fermi planteó la pregunta: ¿Dónde están todos?. Acto seguido se puso a calcular y estimó que la Tierra tenía que haber sido visitada repetidamente y desde hace mucho tiempo por civilizaciones extraterrestres.

Fermi se preguntaba cómo era posible que no hubiésemos contactado aún con alguien, cómo era posible que no escucháramos sus señales. La Paradoja de Fermi se plantea porque no tenemos evidencias de la existencia de razas alienígenas inteligentes cuando, en principio, no debería ser así. Según el físico italiano existían dos razones que explicaban la ausencia de contacto: el viaje interestelar no era posible y que las civilizaciones tecnológicas colapsan antes de tener tiempo de llegar a ese nivel de sofisticación.

Lo cierto es que muchos científicos y expertos han planteado respuestas a la Paradoja de Fermi. Veamos algunas:

Ya están aquí

¿Por qué no? Podría ser, están entre nosotros y no lo sabemos. La ciencia ficción ha jugado varias veces con esa posibilidad. Están aquí pero no quieren que lo sepamos. Poniéndonos un poco conspiranoicos hay gente que opina que los gobiernos y diferentes organizaciones saben de su existencia pero lo ocultan a la población, quienes no sabrían manejar la verdad. Una idea que da mucho juego a la ciencia ficción, la película Men in Black y la serie de Third Rock from the Sun se basaban en esta premisa.

Estuvieron aquí pero nosotros no estábamos

Es posible que razas alienígenas visitasen la tierra pero que ocurriese hace millones de años, cuando no estábamos. También es probable que sucediese en lugares y épocas en las que o bien no había seres humanos o bien no estaban preparados para lo que vieron, de ahí pueden haber surgido mitos, dioses, monstruos.

Es posible que una civilización extraterrestre nos visitase en el pasado y que en algún lugar de la tierra existan restos que demuestren, sin lugar a dudas, que estuvieron aquí. Sin embargo, es más que probable que no sepamos identificarlos como restos alienígenas. Algunos científicos consideran factible encontrar indicios de actividad alienígena en otros zonas de nuestro Sistema Solar como la Luna o Marte.

Los extraterrestres somos nosotros

En 1996 la NASA informó sobre la posibilidad de fósiles marcianos en un meteorito que se recogió en la Antártida. Con esos datos se formó la idea de que en Marte existió vida, hace mucho tiempo, y es posible que de algún modo esa vida consiguiese llegar hasta la Tierra y prosperar en el planeta. Así pues, nosotros somos los extraterrestres, venidos de Marte. Son varios los científicos que opinan que la vida llegó a la Tierra proveniente del espacio (teoría de la panspermia). Siguiendo esa línea de pensamiento hay quien cree que una civilización avanzada pudo plantar la vida en la Tierra.

Luego hay diferentes opiniones, para unos la Tierra podría ser una especie de reserva natural de civilizaciones que desean que la vida se desarrolle lejos de los posibles problemas de galaxias más pobladas y tecnológicamente más avanzadas.

Stephen Baxter cree que la Tierra y los humanos estamos dentro de una realidad virtual. Vamos como en Matrix. Una zona segura que nos mantiene a salvo haciéndonos creer que estamos solos en el universo, así nuestra evolución no sufre de ningún cambio debido a la intervención de otras razas alienígenas. ¿Sería posible que lo que llamamos Universo no sea más que algo creado por una raza tan avanzada que no podemos concebirlo? Seres con capacidades tan impresionantes que podríamos considerarlos dioses. Tal vez, no seamos más que una pequeña mota bajo el telescopio de un centro de estudios en alguna galaxia lejana.

Aún no se han comunicado con nosotros

Es posible que estén muy lejos, puede que no tengan la tecnología necesaria para viajar grandes distancias. También puede ser que estén de camino pero aún no han llegado. ¿Quién sabe cuanto puede durar un viaje entre galaxias?

Michael Hart plantea una interesante cuestión. Ya sabemos que la velocidad de la luz es finita, y en principio esa sería la máxima velocidad a la que se podría viajar. Si el Universo es infinito o tan inmenso que resulta inabarcable es posible que dentro de nuestra zona no exista ninguna civilización alienígena y que las existentes se encuentren tan alejadas de nosotros que no se plantean un viaje hasta esta zona del universo.

Nos han ignorado

Como especie nos sentimos muy cómodos en nuestro planeta, para algo la evolución se ha encargado de prepararnos para vivir en él y nosotros, como especie e individuos, hemos aprendido a sacarle el máximo partido a sus recursos. Pero eso no quiere decir que una raza alienígena aprecie la tierra de la misma manera que lo hacemos nosotros. Tal vez no haya nada de interés en este planeta y lo hayan dejado de lado.

Se comunican con nosotros pero no lo sabemos

Hay científicos que opinan que los extraterrestres llevan tiempo intentando comunicarse con nosotros lo que sucede es que nosotros no tenemos las tecnología adecuada para captar su mensaje. Tal vez ni siquiera sepamos que sea un mensaje aunque lo viésemos.

Otro problema para captar sus comunicaciones, no tenemos ni idea de donde están. El espacio es inmenso, tanto que no podemos saber hacia dónde orientar nuestros instrumentos. Y si somos honestos con nosotros mismos no hace mucho tiempo que hemos puestos nuestras ojos en el espacio. La raza humana empezó a explorar el espacio ayer mismo, no podemos esperar que en tan poco tiempo vayamos a recibir respuestas. Y ya que estamos con el asunto de comunicarnos ¿y si ellos no quieren hacerlo? Tal vez a las razas extraterrestres no les apetece relacionarse con nosotros, tal vez tengan miedo, o simple desinterés.

La autodestrucción de las civilizaciones

El avance tecnológico conlleva también el avance armamentístico. Muchas civilizaciones, como la nuestra, pudieron autodestruirse en algún momento de su evolución. A lo mejor emitimos hacia mundos donde ya no queda nada.

Otra propuesta para desvelar la paradoja incide en los recursos. Una civilización necesita recursos para seguir desarrollándose, si no posee esos recursos o si tiene problemas para conseguirlos, su desarrollo será más lento y tal vez no quiera dejar el área que le proporciona lo que necesita y lanzarse hacia el espacio sin saber lo que se va a encontrar.

Dos científicos de la Universidad tecnológica nacional de Ucrania, Igor Bezsudnov y Andrey Snarskii, proponen que las civilizaciones crecen hasta un determinado límite dentro del espacio y que luego colapsan y desaparecen. Toda civilización tiene fecha de caducidad. Con un poco de suerte dos civilizaciones cercanas pueden establecer contacto y tener un intercambio cultural y tecnológico que prolongue sus vidas. Pero es algo bastante improbable.

Tal vez estemos solos

Tuvimos suerte como especie, aunque a veces casi no lo logramos, los seres humanos evolucionamos y salimos adelante. Otras especies pudieron no tener tanta suerte, puede existir vida ahí fuera pero no civilizaciones organizadas e inteligentes. Su entorno, su evolución, su clima, sus enemigos... Cualquier cosa pudo acabar con la posibilidad de una raza evolucionada. Nosotros tuvimos suerte, ellos no, estamos solos.

El Universo es inconmensurable pero puede que el número de planetas con posibilidades de albergar vida sea muy bajo, y aún así, la vida en esos planetas puede que no sea inteligente y se encuentre en estados evolutivos muy primarios. ¿Y si nosotros somos la primera raza en todo el universo que ha alcanzado la madurez evolutiva?

No hay pues pruebas concluyentes de la existencia civilizaciones extraterrestres. Por ahora seguimos estando solos en el universo. Pero no podemos dejar que eso detenga la investigación, los seres humanos seguirán buscando en las estrellas, porque como especie necesitamos retarnos a nosotros mismos, necesitamos saber y conocer y queremos pensar que no estamos solos en la inmensidad, tiene que haber algo más ahí fuera.

Sobre la Paradoja de Fermi os recomiendo un libro escrito por Stephen Webb titulado Where is everybody? donde se dan cincuenta explicaciones al hecho de que aún no hayamos contactado con vida inteligente extraterrestre.