Uno de los grandes problemas a la hora de rescatar a gente que se queda atrapada tras una catástrofe radica en lo que se denomina como "tiempo de reacción", que no es otro que el tiempo que se calcula que una persona puede aguantar con vida cuando ocurre un desastre de este tipo, y por tanto de ser rescatada. Durante ese tiempo una de las grandes basas del hombre son los perros rastreadores y sobre ellos recae gran parte de la búsqueda de personas. Pues bien, el último estudio realizado por varios científicos revela que el aliento podría convertirse en un factor clave de éxito para identificar a personas atrapadas.

La investigación, publicada en la revista Journal of Breath Research, ha confirmado que después de un desastre se puede rescatar a las víctimas a través de la búsqueda de los productos químicos que produce el aliento. Las primeras pruebas realizadas con varios voluntarios en una especie de maqueta de un edificio derrumbado así lo atestiguan. Al parecer, moléculas como la acetona o el amoníaco en la respiración de los participantes se convirtieron en las principales pruebas de detección de vida entre los escombros.

Los investigadores dicen que estos resultados están siendo utilizados para desarrollar un prototipo de perro rastreador electrónico que podría dedicarse exclusivamente a la búsqueda de personas a través del aliento. La idea no es la de sustituir a los perros, sino complementarlos con este nuevo avance. Paul Thomas, químico y jefe de la investigación, así lo decía:

Los perros son fantásticos, pero no funcionan por mucho tiempo y se someten a lesiones y demasiado sufrimiento como resultado de su trabajo en la búsqueda de víctimas. Lo que ahora queremos es desarrollar una segunda generación de localización que sea capaz de producir sensores y sistemas que puedan encontrar a la gente. Para eso ahora tenemos que tratar de definir en términos científicos lo que es un "signo de detección de vida". Nuestros sensores químicos fueron capaces de detectar lo que estábamos buscando rápidamente. En el espacio de una hora sabían que algo con vida estaba enterrado allí.

Para determinar el futuro de esta tecnología de detección mediante químicos y la sensibilidad que tenían, los científicos llevaron a cabo una serie de experimentos con ocho voluntarios encerrados en una caja durante seis horas. Se recogieron los gases de escape de la caja y se pasaron a través de un cilindro lleno de materiales de construcción que simulaban más de dos metros de escombros de un edificio de vidrio y hormigón.

El resultado fue que se halló a una serie de moléculas, principalmente dióxido de carbono, amoniaco, acetona e isopreno, como manifestación de señales de vida, por lo que los resultados fueron todo un éxito. Una nueva posibilidad la que se abre tras el hallazgo de poder actuar de manera rápida y más eficiente ante este tipo de sucesos en los que el tiempo es un factor determinante.

El equipo también anunció que las próximas pruebas llevarán la simulación a un paso más. Los voluntarios pasarán a estar más tiempo sin comida y encerrados de manera que puedan obtener datos aún mas exactos.