Buffy the Vampire Slayer dejó de emitirse hace más de ocho años, y sin embargo sigue siendo una de las series mejor consideradas de la televisión. Para quien la vea ahora por primera vez, seguramente será inevitable que su primer pensamiento sea algo en la línea de «¿de dónde sale esa ropa? ¿¡y ese pelo!?», pero la esencia se mantiene. Y se mantiene porque a lo largo de sus siete temporadas, Buffy cuenta una historia. Los personajes cambian y crecen, pasan de ser adolescentes aterrados a ser adultos aterrados. Sí, luchan con vampiros, hombres lobo, monstruos de Frankenstein, demonios, robots, dioses de una dimensión infernal e incluso contra el mal en si mismo. Sin embargo, nos enseña que lo que más miedo da en el mundo es la vida real. Todo el mundo debería verla entera, y varias veces, pero si están demasiado ocupados, aquí están los siete episodios imprescindibles -uno por temporada- que todo el mundo debería ver.

1x01 Welcome to the Hellmouth

En lo que a pilotos se refiere, Welcome to the Hellmouth es poco sorprendente. Plantea los temas generales y nos presenta a los personajes. Sin embargo, es un perfecto ejemplo de lo que hace a Buffy distinta de las demás series. Los diálogos ya tienen la chispa y la rapidez que elevarían a Joss Whedon a la categoría de genio indiscutible y la historia tiene una sencillez que sólo es aparente. En una jugada magistral, como haciendo un lazo, con unos pocos movimientos este episodio nos enseña las que serán las dinámicas de personajes en los próximos años. Buffy, heroína reticente; Giles, figura paterna, genio vacilante; Willow, empollona tímida con un revés misterioso; Xander, el buenazo sin ninguna habilidad particular más allá del valor que no cree tener. No es memorable, pero es fundamental.

2x09-10 What's My Line

La segunda temporada ya es una historia más serializada que la primera, y What's My Line es uno de sus puntos álgidos. Por un lado, aprendemos algo sorprendente sobre la sucesión de las cazadoras cuando aparece Kendra, y ya de paso descubrimos que la educación de Buffy en sus responsabilidades está siendo bastante poco ortodoxa. Pero lo auténticamente excepcional de este episodio es el giro que tenemos en el equipo de los malos: después de toda la temporada viendo a Spike como la verdadera amenaza y a Drusilla como apenas un monigote, un ser cruel, sí, pero débil y enfermizo, se cambian las tornas. Drusilla, recuperada de su enfermedad, se convierte en un monstruo poderoso y terrible y probablemente en uno de los mejores villanos de la televisión. Tensión durante noventa minutos.

3x09 The Wish

Uno de los fuertes del equipo de esta serie era, con un episodio aparentemente de relleno, aprovechar para explorar la psicología de los personajes, sus motivos y sus deseos, y además insinuarnos futuros desarrollos de la trama. Quizá por eso sea una serie que se puede disfrutar tanto volviéndola a ver después de un tiempo: reconocer esos detalles, esas pistas, es una pequeña victoria. Pero incluso tomándolo de forma independiente, The Wish es una pequeña joya. A través de una premisa vieja como el mundo -Cordelia desea que Buffy nunca hubiera venido a Sunnydale- descubrimos un mundo sin esperanza, en el que nuestros amigos están muertos o convertidos en vampiros, y los que siguen vivos están tan traumatizados que no son más que cáscaras vacías de esperanza. Y sin embargo, en la escena final, cuando Giles está a punto de destruir el amuleto de Anyanka que devolverá el mundo a la realidad original, ésta le pregunta cómo puede saber que el otro mundo es mejor. Y Giles responde con el último resto de esperanza que le queda: porque tiene que serlo.

4x10 Hush

Dentro de una temporada reconocida casi universalmente como la peor de toda la serie, nos encontramos uno de los mejores episodios de toda la historia de la televisión. De cualquier cosa. Para empezar, de los 44 minutos que dura el episodio, durante 27 nadie puede hablar. Y sin embargo, lejos de ser un episodio-truco, es uno de los que más avanzan la trama general de la temporada. Al no poder hablar todo se muestra visualmente, dándole una cierta gravedad, una potencia emocional y una intensidad sorprendentes. A eso hay que sumarle los malos del episodio, The Gentlemen, siniestros y terroríficos, con una sonrisa imborrable. Un episodio sobrecogedor.

5x16 The Body

Y mucho más sobrecogedor es The Body. En Buffy, las cosas que dan más miedo son las de verdad. Los vampiros, la oscuridad, los demonios, los hechizos y la magia no dan miedo: siempre hay una solución oculta en algún tomo mohoso y polvoriento de la biblioteca de Giles. Sin embargo, hay cosas para las que no hay contrahechizo ni estaca en el corazón. La muerte de Joyce Summers es una de esas cosas. Y como quiera que en realidad las sombras son el hábitat natural de la Cazadora, una de las cosas que sorprende en este episodio es la luz. Luz cegadora. Sin música de fondo, sólo luz y silencio. Conmueve sin efectismo, reflejando mejor que muchos dramas presuntamente serios la sensación y el ambiente que acompaña a este tipo de suceso. Una auténtica obra de arte.

6x07 Once More With Feeling

Bueno, ¿qué pensaban? ¿Que no íbamos a hablar del ínclito OMWF? Un episodio que tiene su propio fandom, por algo será. Por un lado, un sentido del humor un tanto macabro como viene siendo habitual en la serie, ligeramente amplificado por el hecho de que hay gente cantando y bailando por todas partes; por otro, el nudo gordiano de la temporada en el que de pronto todas las tramas convergen y cobran sentido. Si las canciones y los bailes son tan buenos como estos normalmente se perdona un buen guión, pero en este caso, la simbiosis entre unas y otro es absoluta. En cierto modo profetiza la oscuridad del resto de la temporada, con su Where do we go from here, y pone definitivamente en marcha la relación Buffy/Spike que marcará el resto de la temporada y de la serie.

7x07 Conversations With Dead People

Quizá este no sea el favorito de mucha gente, pero para mí es uno de los mejores episodios de la serie. Para ser una serie de vampiros, el terror no es un elemento dominante en Buffy. Quizá sí los sustos, y la tensión, pero el auténtico terror no suele estar ahí. En este episodio sí está. Es terror en estado puro, terror psicológico. Podemos sentir el miedo de los personajes: quizá esta sea la batalla que pierdan, quizá esta sea la batalla que no puedan ganar. Por una vez, por una única vez a lo largo de siete temporadas, nos preguntamos si no puede ser que no ganen al final. Y esa sensación es buena.

¿Y vosotros? ¿Qué siete episodios consideráis imprescindibles?