Para nadie es desconocido que el número de editores de la Wikipedia está decreciendo paulatinamente. Quizá el último en admitirlo ha sido Jimmy Wales, fundador de la enciclopedia. En una conferencia en Israel, ha aceptado que la cifra de voluntarios que participan activamente en su proyecto ha decaído. Wales atribuye este descenso a la dificultad técnica en la edición de artículos, tanto por el lenguaje que utiliza el sitio --calificado a menudo como "arcaico"-- como por las intrincadas políticas internas de Wikipedia.

Otra de las causas posibles es que muchos de los artículos están prácticamente completos (o por lo menos, dan la impresión de estar cerrados). A lo sumo, hay entradas de la enciclopedia que requerirán una actualización mínima, lo que podría traducirse en un número menor de editores. Empero, esta explicación no termina por ser satisfactoria, porque día con día surgen más y más acontecimientos que requieren de un seguimiento constante, además del alto número de artículos que carecen de traducción a ciertos idiomas. Todavía hay mucho trabajo por hacer.

Entonces nos topamos de nuevo con el primer punto. Un entusiasta decide escribir sobre un tema, pero se topa con las dificultades técnicas de la enciclopedia. Digamos que, a pesar del obstáculo, termina su entrada. Le queda el escollo más difícil: la comunidad de wikipedistas. Las políticas de publicación son un mal necesario del proyecto: tienden a ser cerradas ante algunos cambios porque tienen que cuidarse de la gente que aprovecha Wikipedia como una forma de hacerse publicidad --como algunos políticos-- o también de los usuarios que vandalizan el contenido. La virtud de la Wikipedia es que sirve --literalmente-- para escribir una historia colectiva. El problema es que, sin regulación, las posibilidades de que termine convertida en un Ministerio de la Verdad son altas. Por desgracia, que los filtros sean tan firmes (y a veces, tan inflexibles) desalienta a los nuevos editores.

Es cierto que Wales tiene que trabajar mucho es esta parte, pero son problemas lógicos dentro de la organización. Es más, me atrevo a decir que obliga a una renovación deseable. Que un Wikipedista tenga un periodo corto de vida activa no me parece del todo malo. Lo que distingue a la Wikipedia es la vigencia de su conocimiento y la novedad de sus temas, así que la continua entrada de chicos jóvenes permite que se esté al contacto con fenómenos actuales desde perspectivas diferentes. Con eso, la enciclopedia se asegura de no terminar como tantas instituciones cuyas cabezas se enquistan en una visión o una época.

A propósito, Sue Gardner, director ejecutiva de Wikipedia, se pone como objetivo reclutar a cinco mil editores nuevos para junio de 2012. No es una misión tan ambiciosa --menos si Jimmy nos lanza una miradita--, considerando que el plan es acudir a profesores universitarios de países como Brasil, India, Canadá o Alemania para que asignen la edición de artículos como tareas para sus alumnos. Reitero: el problema no es la reducción de editores, es la renovación. El problema no es que falte gente interesada en participar; es que se le permita ayudar activamente. Se puede mantener una comunidad que vigile los estándares estrictos, pero no se debe permitir que se estanque. Menos no es peor, siempre y cuando exista la circulación necesaria para mantener vigente al proyecto.