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Siempre que hemos visto alguna noticia relacionada con la posibilidad de controlar algún sistema mediante el cerebro, la imagen anexa es la de alguien que lleva un extraño gorro con muchos sensores, del que sale una maraña de cables y que, más que un sistema de control, nos recuerda a Woody Allen en Sleeper o Rick Moranis en Cazafantasmas. Aunque roce la ciencia-ficción, los sensores que miden la actividad eléctrica del cerebro humano son una realidad que, desde hace tiempo se fragua en muchos equipos de investigación de todo el mundo.

Escribir con la mente, controlar nuestro ordenador o cualquier otro sistema, son cotas a las que los investigadores nos quieren llevar algún día. Hace un par de años, un estudiante de Doctorado de la Universidad de Wisconsin-Madison mediante un software que desarrolló y un electroencefalógrafo fue capaz de escribir un tweet utilizando su mente. Siguiendo esta senda, un equipo de investigación de la Universidad de Maryland ha trabajado en un sistema que permita leer las ondas cerebrales y, con el tiempo, sirva para controlar ordenadores, sillas de ruedas, prótesis robóticas y otros sistemas.

Este equipo busca un sistema no intrusivo, es decir, que evite conexiones de electrodos en el cerebro y que, además, sea utilizable sin necesidad de un entrenamiento especial. Según José Contreras-Vidal, miembro del equipo de investigación:

Estamos haciendo algo que pocos pensaban que fuese posible. [...] Utilizamos EEG (electroencefalografía) para leer las ondas cerebrales sin resultar invasivos y traducirlas en órdenes de movimiento para ordenadores y otros dispositivos

Hasta ahora, muchos de los sistemas desarrollados para el control de sistemas requerían la implantación de electrodos sobre el cerebro de los pacientes, por tanto, requerían de cirugía o de la inyección e algún tipo de implante (con los riesgos que eso conlleva). En este caso, el equipo de la Universidad de Maryland ha simplificado el problema pero ha tenido que realizar un complejo trabajo previo. El sistema es bastante "simple", consta del clásico gorro que estamos acostumbrados a ver y un sensor que se conecta al cerebro y que permite realizar el encefalograma. Desde el gorro se envían los datos capturados (el EEG) hacia un ordenador (ya sea por cable o de manera inalámbrica) que, mediante un software diseñado a tal efecto, procesa las ondas y genera las salidas más adecuada.

¿Y cómo funciona? ¿Cómo se interpreta el EEG? Para interpretar los datos del electroencefalograma, los investigadores comenzaron a monitorizar la actividad cerebral de distintas personas a las que ponían a realizar actividades cotidianas con la idea de poder establecer patrones diferenciadores que permitiesen encontrar diferencias en el comportamiento cerebral. Monitorizando la actividad neuronal de los sujetos, el equipo de investigación obtuvo patrones asociados a cada uno de los movimientos que realizaban, cargando, así, el software con patrones que sirvieran para "traducir" el electroencefalograma. Durante las pruebas (realizadas en cintas para correr), y su análisis, fueron capaces de reconstruir el movimiento del tobillo, la rodilla y la cadera al caminar, aislando las órdenes de movimiento de cada una de éstas.

Esta investigación puede aportar muchos beneficios y, sobre todo, mejorar la vida de personas con algún tipo de discapacidad motriz. Este gorro, junto con su software, podría controlar prótesis robóticas sin tener que realizar ningún tipo de implante en el usuario, únicamente, colocando el sensor emisor en la cabeza del paciente (que no tendrá que estar fijo y, por tanto, se minimizarán los riesgos). Actualmente, este tipo de prótesis están en desarrollo (por parte del Departamento de Defensa de Estados Unidos para los combatientes que han perdido algún miembro en combate) y se espera que en unos cinco años puedan comenzar a fabricarse, algo que podría mejorar mucho gracias a esta investigación.