Desde hace poco más de una semana que vengo probando Turntable, un servicio que de momento se encuentra en beta cerrada y del que ya había oído hablar hace algún tiempo cuando justo decidieron por presiones legales limitar la disponibilidad del servicio únicamente a Estados Unidos. Gracias a un VPN finalmente me he decidido a darle una oportunidad y de momento lo que llevo con él me tiene absolutamente maravillado. La idea básica detrás de Turntable es una serie de salas, que pueden ser creadas a placer y a las que podemos unirnos donde diversos usuarios, con un número máximo de 5, 'pinchan' música por turnos, los demás usuarios pueden entrar también como DJs o como meros oyentes en la sala, donde pueden valorar positiva o negativamente la canción que está sonando.

Cada vez que uno de esos oyentes valora una canción unos puntos se suman o se restan del perfil del DJ que está sonando, puntos que aparecen al lado de su avatar en todo momento y que ayudan a conocer cómo de popular o cómo de bueno pinchando es un usuario. La teoría es bastante simple, y de hecho parece mentira que posteriormente la idea funcione tan bien. Porque Turntable funciona muy bien, ya lo creo que funciona, funciona tan bien, que tal y como me he atrevido a bautizarlo en el título del post me parece la experiencia social musical definitiva. Esa experiencia que hace un tiempo le habría pedido a Spotify, o incluso a Pandora, la posibilidad de compartir música pero compartirla de verdad no mandar un simple enlace con un texto al lado, interactuar con ella, sentirla, jugar con ella y hacerla viva al compartirla.

O mucho me equivoco o Turntable se va a convertir dentro de poco en algo muy gordo. Bueno, corrijo, ya es algo muy gordo en EEUU donde sí se puede utilizar, basta darse un paseo por el servicio para darse cuenta de que la actividad de los usuarios es enorme, de repente te encuentras a usuarios con miles de puntos que tienen que ser o tremendamente buenos pinchando o que le dedican horas y horas a estar metidos pinchando canciones (supongo que será una mezcla de las dos cosas). La manera en la que se puede compartir música es otra de sus grandes ventajas, se puede agregar a nuestra lista de reproducción mediante un pequeño buscador en una barra lateral (igual que en Spotify o en Grooveshark) o podemos subirla también nosotros mismos, algo que me sorprendió en un inicio, es rápido, es sencillo y permite en unos pocos pasos estar compartiendo música con miles de personas al tiempo que ellas comparten música contigo.

Veo un poco de Foursquare en Turntable, y lo digo porque con el tiempo ambos servicios acaban convirtiéndose en un juego, se entra en la dinámica de ganar puntos, de escoger con mucho cuidado la canción que va a sonar con el único objetivo de jugar, de ganar puntos, de divertirse, esto crea una dinámica de uso y de experiencia de usuario muy gratificante que muchos otros servicios deberían intentar emular. Usar Turntable es una buena experiencia no por lo bien diseñado que esté o no el sitio (al que de hecho le hacen falta un par de retoques), ni por lo bien o lo mal que funciona (que de momento no va mal), usar Turntable es una buena experiencia porque es divertido, mucho. No tiene más.

De momento como he dicho sólo puede usarse en EEUU por desgracia, aunque la protección se puede saltar usando un VPN, algo extremadamente sencillo de usar como ya explicamos en este post para ver Netflix fuera de Estados Unidos . También mediante el uso de Thor y Vidalia, en el link viene explicado bastante bien pero por si acaso escribiremos otro post detallando como usar Thor, Vidalia y Firefox para utilizar Turntable, va un poco más lento y el ancho de banda no es ni mucho menos el mismo pero su gran ventaja es que es completamente gratuito.

La beta privada de Turntable se limita tener un amigo dentro de Facebook, con sólo tener uno que ya use el servicio y haciendo login con Facebook Connect tendremos acceso a la que para mí ha sido uno de los servicios que más me ha sorprendido, y para bien, de los últimos meses. Turntable es un servicio que consigue que la experiencia de compartir música se convierta en algo divertido y en algo sumamente adictivo de usar. De momento sólo he podido probarlo con personas anónimas, pero estoy convencido también de que utilizarlo con amigos tiene que ser una experiencia todavía más grande. Esperemos que no se demoren tanto como Spotify en dar el salto al otro lado del charco y podamos disfrutarlo pronto en todo el mundo.