Los litigios de Apple me recuerdan un poco al Risk, ese juego de mesa de conquista mundial. Si viéramos a cada mercado como parte de un tablero, a Steve Jobs habría que concederle el territorio de Australia. Gracias a las demandas por violación de patentes, la empresa de Cupertino ha conseguido que la Samsung Galaxy Tab 10.1 no se venda en el país oceánico hasta que el conflicto legal se resuelva. Además, la empresa sudcoreana le dará a Apple tres muestras de su dispositivo para que determinen si incurre en plagio o no.

El caso es bastante conocido: Apple demandó a Samsung por infringir diez patentes en el desarrollo de su tablet. Después de una serie de peleas en los tribunales, la Corte resolvió darle la razón a los inventores del iPad, obligando a la empresa sudcoreana a que mostrara todos sus prototipos a Apple. Pero el problema no se detiene ahí, pues mientras los abogados sigan en su batalla encarnizada, las ventas de la Galaxy Tab deberán permanecer congeladas.

Por este motivo, Samsung tuvo que aceptar a regañadientes detener la promoción de su tablet en territorio australiano. Por supuesto, esto significa pérdidas millonarias para el fabricante. Claro que los que no están nada contentos son los chicos de Google, quienes ven en estos líos legales una estrategia para evitar que Android penetre en más mercados. Eric Schmidt, otrora director general de Google, se ha lanzado con todo a criticar las demandas que Jobs entabló contra fabricantes amigos del androide, como HTC o Motorola.

Samsung está pasando por momentos complicados con los litigios de Apple, al grado de ocultar sus cifras de ventas para no afectar el caso. Lo peor es que, además de Australia, el fabricante de la Galaxy Tab enfrenta juicios similares en países como Corea del Sur, Japón, Alemania y Estados Unidos. Creo que a alguien le faltarán soldaditos en el tablero de juego para defenderse.