En The Truman Show, Jim Carrey interpreta a Truman Burbank, un hombre cuya vida es televisada las 24 horas del día sin que él lo sepa. Sin embargo, los productores no había previsto que Truman tendría un deseo ferviente por explorar otros lugares, por lo que sus profesores, amigos y conocidos trataban de desalentarlo por todos los medios. En una de las escenas, su maestra de primaria da una sentencia: "Ya todo está descubierto".

A veces creemos que es así, que en la vasta geografía de nuestro planeta ya no quedan rincones por explorar. Afortunadamente, nos llevamos gratas sorpresas cuando hay descubrimientos como el Hamza, un río que fluye por debajo del Amazonas. El hallazgo se dio tras analizar los datos de 241 pozos perforados por la petrolera brasileña Petrobras entre 1970 y 1980. El río aún no cuenta con un nombre oficial, pero ahora se le conoce así en honor al geofísico Valiya Hamza.

El río Hamza tiene una extensión aproximada de 6000 kilómetros, una longitud muy similar a la del Amazonas (6,800 km). La diferencia es que el Hamza corre 4000 metros por debajo de la superficie terrestre. Estamos hablando del descubrimiento de un río subterráneo que, por tamaño, podría considerarse entre los tres más largos del mundo.

Los análisis calculan que la profundidad máxima del Hamza es de 600 metros. Aunque este río es parecido en longitud al Amazonas, sí tiene una afluencia significativamente menor. Mientras que el Amazonas acarrea cerca de 133 mil metros cúbicos por segundo, el Hamza apenas alcanza 3,900 m3. La velocidad de este río también es menor: de 10 a 100 metros por año en el Hamza, contra 6 a 120 metros por hora en el Amazonas.

Además, en el caso amazónico, también se ha encontrado un "río de vapor" similar al Hamza, por lo que el sistema estaría compuesto por un río en la superficie, uno en la atmósfera y uno en las profundidades. El hallazgo del Hamza es importante porque abre la puerta a la búsqueda de sistemas de ríos similares en otros puntos del planeta. Si existe un río casi paralelo al Amazonas, los científicos especulan que este fenómeno pueda repetirse en otros lugares. ¿Quién dice que la geografía física de este mundo ya no puede sorprendernos?