Facebook y Google tienen como "ley" en sus redes sociales no permitir los alias, pseudónimos, apodos, nicknames o como les quieran llamar. Ciertamente, la remoción de miles de perfiles en Google+, algunos de ellos por error, sirvió para reanimar la discusión. ¿Se trata de discriminación? Ensayemos un pequeño análisis al respecto.

"Nos reservamos el derecho de admisión" es la frase típica de un local con prácticas discriminatorias hacia una raza, condición social, sexo, religión; prácticas que algunos gobiernos castigan con leyes y otros no. En este sentido, si Internet es una extensión de nuestra sociedad, el lugar virtual donde hemos vaciado buena cantidad de nuestra actividad humana cabe preguntarse si también son discriminatorias ese tipo de prácticas.

Para ser más precisos, pensemos en las redes sociales de Internet, que no son sino una especie de clubes virtuales abiertos las 24 horas de los 365 días del año. Generalmente son gratuitos y poseen términos de servicio (ToS) oscuros porque el usuario así lo quiere, y cambiantes porque la empresa se reserva ese derecho también. Entre sus ToS es usual encontrar alguna cláusula del tipo "nos reservamos el derecho de admisión" o expulsión --tan natural como retirar del bar al borracho impertinente en turno--.

Ahora bien, ¿La redes sociales tienen derecho a prohibir el acceso a internautas con alias? ¿Acaso no es discriminatorio contra la privacidad del ciudadano de Internet? ¿Facebook y Google+ discriminan por actuar así?

Las razones alegadas por las empresas para impedir los alias son varias, básicamente centradas alrededor de la idea de ofrecer un mejor servicio. Eric Schmidt de Google dijo recién en una conferencia más o menos estas palabras rescatadas por Andy Carvin:

Google+ fue principalmente construido como un servicio de identidad, así que fundamentalmente, depende de que la gente use sus nombres reales... G+ es completamente opcional. Nadie te fuerza a utilizarlo. Es obvio para la gente con el riesgo de usar sus nombres reales, que no deberían utilizar el servicio.

En principio, parece justo que las empresas decidan cómo deben usarse sus redes. También parece razonable que con ello mejoren sus servicios. La idea es que empresa y usuarios participen en un juego ganar-ganar. Pero, ¿acaso no es justo que algunos usuarios, incluso verificados, conserven sus alias? Lo cierto es que para esas redes no hay puntos intermedios, que el único parámetro válido de identidad es el nombre completo. (Aquí cabe mencionar el éxito de 4chan como ejemplo de red social donde se forman identidades grupales, no individuales, como demostró un estudio reciente.)

Sin embargo hay un asunto fundamental del que poco se habla: que el acceso a Internet es un derecho humano, como lo declaro la ONU hace unos meses:

La única y cambiante naturaleza de internet no sólo permite a los individuos ejercer su derecho de opinión y expresión, sino que también forma parte de sus derechos humanos y promueve el progreso de la sociedad en su conjunto

Por lo que si el acceso a Internet es un derecho humano que implica libre opinión y expresión --de igual forma privacidad y anonimato, por supuesto--, y es cierto que tener un alias es una forma personal de expresión, entonces saquen ustedes sus conclusiones. Además, si bien los ciberderechos prácticamente no existen de manera formal, hay que defenderlos.

El internauta puede elegir ocultar su identidad a través de un alias, porque así es desde siempre en la red. El internauta, a través de su alias, debería poder opinar cuando su identidad esté en peligro, tal como sucede fuera de Internet. Al parecer Facebook, Google+ y similares, que serían servicios imposibles sin Internet, incumplen ese principio fundamental.

Por el momento las cosas son así. No creemos que Facebook y Google cambiarán sus ToS de la noche a la mañana, pero sí podríamos invitarles a reconsiderar su posición hacia una variedad más rica de formas identidad, formas que eviten cualquier tipo de discriminación en un medio, Internet, que construimos todos.

Fotos: onesevenone y walls_of_fame