Que Microsoft iba a implementar la interfaz Ribbon en el explorador de Windows 8 no era precisamente una novedad, desde abril de este mismo año ya se habían producido filtraciones que confirmaban que así sería. Por aquel entonces la noticia ya me dio mala espina, pero después de ver las primeras imágenes de cómo va a quedar de manera definitiva, se me han caído todos los esquemas, al suelo, y se han hecho añicos. Microsoft se supera, una vez más, y entra en los sarcásticos terrenos de la autoparodia, Microsoft ataca de nuevo y cuando muchos, servidor el primero, nos quitábamos el sombrero por lo bien que lo estaban haciendo últimamente sobre todo con Windows Phone 7, llegan nuestros amigos de Redmond e introducen y nombran la palabra innombrable, la aberración hecha interfaz, lo diré: Ribbon.

Antes de ponernos a desgranar las perlas incongruentes que tiene el post de Microsoft sobre por qué han decidido implementar esa interfaz en Windows 8, destaquemos un par de detalles. Habrá personas, imagino que seguro muchos de los que leen estas líneas, a los que Ribbon les parezca un acierto, pero es verdad impepinable que en términos de usabilidad, apariencia y claridad de cara al usuario la interfaz es un absoluto desastre.

No han sido ni una vez ni dos las ocasiones en las que algún familiar, mi padre sin ir más lejos, o algún conocido me ha pedido si por favor podía desinstalar Office 2007 (ya no hablo ni siquiera de 2010) para poner el 2003 por ningún otro motivo que por la dichosa interfaz. No se ha visto en mucho, mucho tiempo una manera de acceder a la barra de menús tan sobrecargada, compleja y artificialmente colorida como lo es Ribbon, ya la colaron en todos los Office (los de Mac incluidos) a pesar de las quejas. Ahora quieren volver a repetir la jugada, y con el explorador de Windows, ni más ni menos.

Le tenía especiales ganas a Windows 8, sobre todo después de Windows 7. Windows 7 fue ese sistema sibilino, que sobre las cenizas del maltrecho vista llegó con paso seguro y triunfó por todo lo grande, triunfó porque es desde luego un muy buen sistema operativo, un poco atrasado en lo táctil y con algunas carencias imperdonables pero bastante redondo en lo general. De todos los lanzamientos, comparativamente hablando de Windows, el de 7 fue el que más me convenció, llegué incluso a dejar Ubuntu por un tiempo para usarlo. Asi que como digo, de Windows 8 tenía muchas ganas de ver cómo se lo montaba Microsoft para dar respuesta a temas tan relevantes en el panorama tecnológico actual como las tabletas táctiles y la integración con la nube.

Esos detalles los conoceremos más a fondo en el Microsoft Build de las próximas semanas, en el que Hipertextual estará presente, de momento centrémonos en ver cómo Ribbon es un absoluto desastre incluso para los estándares de la propia compañía. La siguiente imagen, proporcionada en el blog oficial muestra el porcentaje de uso de los diferentes botones:

Corresponde a un estudio realizado por Microsoft, vamos a dejar a un lado que incluso los botones que se usan tienen unos porcentajes de uso ridículamente bajos (¡19% el que más!) y a observar con mandíbula caída como prácticamente el 50% de los botones están vacíos. Nada. Cero. En absoluto, no se han tocado, e insisto en que lo más gracioso es que es una imagen que Microsoft ofrece para defender las virtudes de su interfaz para Windows 8.

En la gráfica de más abajo, de nuevo también proporcionada por los chicos de Redmond en su blog, aparecen los métodos de entrada de comandos que utilizan los usuarios para interactuar con el sistema. Abrumadoramente, los usuarios utilizan el menú contextual (el botón derecho, para que nos entendamos), en un 54% de las veces, mientras que la barra de comandos, lo que sería Ribbon porque el estudio está realizado sobre Windows 7, sólo la usa un 10%. Ese fue el argumento para que Microsoft hilase que si se usa poco la barra de comandos, entonces hagámosla más grande, desde luego lo de más grande lo han conseguido.

El problema es que la solución no pasa por hacer la barra más grande, pasa por ofrecer motivos al usuario para usarla y desde luego, no se me ocurre mejor manera de ahuyentarlo de esa parte de la pantalla que sobrecargándola de iconos, de texto y de opciones. La sensación que obtengo cada vez que miro Ribbon en Office es de cansancio, de aburrimiento, de tener demasiadas cosas a las que prestar atención cuando poso la mirada. Si Ribbon es el camino que la compañía quiere seguir, qué remedio, habrá que acostumbrarse y aceptarlo como un mal inevitable.

Y es que puede que el explorador de Windows necesitase un lavado de cara profundo, no lo negaré, yo en lo personal estaba bastante satisfecho con el mismo, pero Ribbon en concreto no me parece la solución acertada. Windows pide a gritos que le quiten elementos de la interfaz, no que la sobrecarguen. Habrá que estar atentos para las novedades que podremos ver en el evento BUILD y analizar si el resto de funcionalidades están a la altura porque desde luego, con peor pie no han podido empezar.