Desde que comenzaran los disturbios la semana pasada en Londres, son muchas las voces que se revelan ante la idea de que los disturbios y el vandalismo se deben a la libertad para organizar motines en las redes y a las ganas de destrucción de unos cuantos. La teoría simple que viene a respaldar la idea que dejó Cameron en el aire, acusa a los jóvenes de amotinarse para saquear y de organizarse en torno a las redes sociales como causa principal.

Este ha sido uno de los grandes debates una vez que supimos de las palabras del primer ministro británico, quién dio a entender que se está barajando la posibilidad de cerrar por períodos de tiempo el acceso a la web y con ella erradicar los disturbios.

Desde ese momento surgieron cientos de voces críticas con la propuesta, augurando un estado en el Reino Unido similar al sistema de represión en la red existente en China. Una idea controvertida e impopular la de Cameron, ya que culpando a las redes parece no darse de que cuenta de que matar al mensajero no es la respuesta.

Si Anonymous, declarados activistas contra cualquier acto de censura en la red, fueron de los primeros en comentar las palabras de Cameron, quizá faltaba todavía la voz de una de las figuras en la lucha por los derechos de la era digital como es WikiLeaks. Assange, la voz de la organización, de ha dado su visión de la situación en las calles de Londres. Duras palabras para un gobierno que tiene que decidir si es extraditado o no a Suecia en las que pone en el punto de mira al gobierno y la clase política y aboga por la libre circulación de información en la red. Les dejo con la transcripción del fundador de WikiLeaks:

Los saqueadores y los manifestantes que están incendiando los barrios del Reino unido están creando el Gran Hermano, un gran favor que le están ofreciendo al gobierno para que actúen con libertad en la destrucción de los derechos y libertades de los ciudadanos.

El Reino Unido se ha convertido en un orwelliiano 1984 durante la última década, y sin embargo, todas las cámaras y las leyes antiterroristas no han podido evitar este caos reciente

La gente a menudo es ingenua y está dispuesta a sacrificar su vida privada y las leyes de protección de la libertad y los derechos básicos a cambio de seguridad, una seguridad garantizada por el estado. Ahora está claro que los gobiernos no pueden cumplir sus promesas.

El gobierno del Reino Unido está pagando el precio de la creación de una sociedad que niega a los jóvenes, tanto en los desafíos a la responsabilidad como a la confianza. Es hora de pararse a pensar en lugar de restringir aún más las cosas. Los problemas reales, los que condujeron a los disturbios, sólo pueden ser resueltos por la comunidad entera, no por el gobierno o la policía